jueves. 04.06.2026

Susto terrible el que vivían ayer Abdelmalek, más conocido como “Basilio”, de 69 años, y sus familiares cuando, en plena crisis cardíaca, era trasladado hasta el Hospital Universitario de Ceuta sin los recursos necesarios para su atención. Una nueva denuncia contra el funcionamiento de INGESA en Ceuta y el trato que reciben los pacientes que, esta vez, no ha tenido consecuencias fatales, pero que desde la familia no quieren dejar pasar porque, explica su hijo Yunes, “otros pueden no tener la misma suerte”.

Los hechos se producían en la tarde de este sábado, en torno a las siete, cuando Basilio, cardiópata diagnosticado (tiene implantado un DAI, Desfibrilador Automático), comenzaba a encontrarse indispuesto en su propio domicilio y se ponía en contacto con su hijo que, rápidamente, se desplazaba hasta la casa para atenderlo. Al llegar, tal y como ha explicado a este medio, se encontraba con su padre tumbado en el sofá, sin poder moverse, con mareos, una intensa sudoración y las pulsaciones disparadas, por lo que de forma inmediata se ponía en contacto con el 112.

El 112 procedía a derivar la llamada al 061 y la operadora del teléfono sanitario al médico que, pese a las explicaciones de Yunes sobre el estado de su padre, no consideraba oportuno enviar una ambulancia medicalizada. “Le expliqué que era un enfermo cardiovascular, que tiene un DAI y que no era la primera vez que le pasaba”, señala. El hecho de que las pulsaciones le hubieran subido hasta 120, cuando habitualmente está entre 40 y 50, sumado al resto de los síntomas, era motivo de preocupación. Nada, sin embargo, parecía convencer al médico que, finalmente, y tras las súplicas del hijo de Basilio, accedía —eso sí, colgando el teléfono de malos modos— a enviar el transporte sanitario.

Una llamada que, ante el incremento de la preocupación y el empeoramiento de los síntomas, se repetía 11 minutos después, con un trato igual de poco empático hacia el paciente y sus familiares, explica Yunes, que lamenta que “el médico ni siquiera me preguntó por su estado, solo me dijo: ‘que ya te la he mandado’ (en referencia a la ambulancia) y volvió a colgar”.

La ambulancia llegaba, pero sin el material necesario

La ambulancia llegaba al domicilio de Basilio 20 minutos después, pero para sorpresa tanto del paciente como de su hijo, no era una ambulancia medicalizada. Y no solo eso, sino que en la misma no se trasladaba ningún médico. Así, explica Yunes, “cuando llegaron, uno de los dos ATS me explicó que no entendía por qué no habían mandado una medicalizada con los síntomas que tenía mi padre y sabiendo que no era la primera vez”. De hecho, explica, “llamó para pedir que enviaran una medicalizada, pero le dijeron que no, que lo teníamos que llevar así”.

Un traslado sin médico, sin oxígeno y sin monitor cardíaco, que el paciente hizo sentado en la parte trasera de la ambulancia, en la que se repitieron los episodios de taquicardia, tal y como recogía el DAI implantado, según ha señalado la familia. A su llegada al hospital, Basilio fue ingresado directamente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

“Para eso, lo hubiera llevado yo en el coche”, insiste Yunes, que subraya que en el hospital cuentan con el historial de su padre, que figura como paciente cardiovascular y que acude cada seis meses a sus revisiones con el cardiólogo. No era, además, la primera vez que sufría un episodio similar, algo que también está registrado en su historial médico.

“La ambulancia medicalizada estaba disponible”

Lo más grave, señala Yunes, es que sí había una ambulancia medicalizada disponible, tal y como le transmitieron al llegar al Hospital Universitario, de ahí que no entienda los motivos por los que el médico se negó a emplearla para el traslado de su padre.

Esta misma mañana, Basilio continuaba ingresado en la UCI, a la que su hijo Yunes ha podido entrar para comprobar que “se encuentra mejor” y se espera que a lo largo de las próximas horas pueda pasar a planta para terminar de recuperarse.

Un susto con final feliz, pero que podría no haberlo tenido. Así lo ve Yunes y de ahí su denuncia pública. “Mi padre se ha salvado porque tiene el DAI, que lo controla y le da las descargas cuando es necesario”, explica, pero se pregunta qué hubiera sucedido en el caso de otra persona sin este elemento implantado.

69 años, cardiópata y en plena crisis: un traslado al Hospital sin médico, sin oxígeno...