La Agrupación de Jóvenes Abogados (AJA) de Ceuta ha puesto en marcha su nuevo ciclo formativo, el ‘Aula AJA’, con una jornada inaugural dedicada a la prueba pericial psicológica, uno de los elementos probatorios de mayor relevancia en los juzgados españoles. El acto se celebró en la sede del Ilustre Colegio de la Abogacía de Ceuta (ICACE), congregando a un amplio grupo de letrados interesados en profundizar en esta materia.
La iniciativa nace con el objetivo de reforzar la formación continua y abordar ámbitos que, pese a su importancia práctica, no siempre reciben la atención necesaria en la enseñanza jurídica tradicional.
Un proyecto para cubrir carencias en la práctica jurídica
El presidente de la AJA, Manuel Jurado Carmona, organizador del encuentro, inauguró la sesión acompañado por la decana del ICACE, Isabel Valriberas Acevedo. Durante su intervención, destacó que el ‘Aula AJA’ responde a una necesidad real dentro de la profesión.
“Este formato nace para abordar áreas transversales del Derecho, como la psicología forense o la elaboración de informes periciales, que son esenciales en la práctica jurídica contemporánea”, subrayó.
Por su parte, Valriberas puso el acento en la relevancia de la pericial psicológica, especialmente en procedimientos sensibles como los de violencia de género (VIOGEN) y en litigios de guardia y custodia, donde la calidad técnica del informe puede resultar determinante en la resolución judicial.
La pericial psicológica: una herramienta decisiva en los tribunales
La jornada técnica corrió a cargo de Pilar Ferreiro Ariza, psicóloga forense y perito judicial, quien estructuró su ponencia en cuatro grandes bloques: la naturaleza de la prueba pericial, la tipología de informes, los requisitos de validez probatoria y el análisis de casos reales en sede judicial.
Ferreiro destacó la estrecha relación entre Derecho y psicología, señalando que ambas disciplinas comparten el estudio de la conducta humana. “El Derecho regula normativamente la conducta humana; la psicología busca comprenderla científicamente”, explicó, poniendo de relieve la complementariedad de ambas áreas.
Durante su exposición, delimitó con precisión las diferencias entre las ramas forense, jurídica, legal y clínica, insistiendo en que la evaluación pericial debe ajustarse estrictamente al marco legal y al objeto concreto del litigio.
Rigor técnico e intrusismo profesional
Uno de los aspectos más relevantes abordados fue la necesidad de garantizar el rigor técnico en la elaboración de los informes. En este sentido, la ponente alertó sobre el intrusismo profesional, subrayando la importancia de que los peritos cuenten con una formación específica acreditada.
Este factor, según explicó, resulta clave para asegurar la verosimilitud del informe y su eficacia ante el juez, pudiendo influir de manera directa en el fallo judicial.
Participación activa y debate entre profesionales
Tras la ponencia, se abrió un turno de preguntas que generó un debate dinámico entre los asistentes, quienes pudieron plantear dudas y contrastar criterios con la experta. La participación activa prolongó la sesión más allá del tiempo previsto, reflejando el interés suscitado por la temática.
La jornada concluyó con la entrega de certificados de asistencia, cerrando un encuentro que, según los participantes, cumplió con las expectativas generadas.
Un referente formativo para la abogacía de Ceuta
Este primer encuentro del ‘Aula AJA’ sienta las bases de un proyecto que aspira a convertirse en un referente formativo dentro de la abogacía ceutí. Su enfoque práctico, accesible y centrado en disciplinas auxiliares del Derecho busca cubrir un vacío en la formación tradicional.
El ciclo pretende abordar cuestiones que, aunque a menudo quedan en segundo plano, resultan determinantes en el día a día de los tribunales, marcando la diferencia entre una defensa ordinaria y una defensa sólida.
Formación continua como eje de la profesión jurídica
La puesta en marcha de esta iniciativa refuerza la importancia de la formación continua en el ejercicio de la abogacía, especialmente en un contexto en el que la complejidad de los procedimientos exige una preparación cada vez más especializada.
