El absentismo laboral vinculado a las bajas médicas ha dejado de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un problema económico de primer orden en España, con un impacto creciente sobre la productividad, la sostenibilidad del sistema de protección social y la viabilidad de miles de empresas. Así lo advierte el último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que alerta de un crecimiento estructural del gasto, deficiencias en los mecanismos de control y una falta de actuación temprana que está agravando el problema año tras año.
Según los datos del organismo fiscalizador, en 2024 el gasto en incapacidad temporal alcanzó los 16.500 millones de euros, superando el 1% del PIB y situándose como la segunda mayor partida de la Seguridad Social, solo por detrás de las pensiones. En apenas una década, esta cifra prácticamente se ha triplicado, al pasar de algo más de 5.400 millones de euros a los niveles actuales.
Pero el impacto no se limita al ámbito presupuestario. Desde 2017, las bajas por contingencias comunes han aumentado cerca de un 60%, pasando de 21,4 a 33,9 procesos por cada 1.000 afiliados. Además, la duración media de las bajas ha crecido de 40 a casi 46 días, lo que supone que no solo hay más procesos, sino que cada uno se prolonga más en el tiempo, multiplicando sus efectos económicos y organizativos.
