jueves. 04.06.2026

El segundo juicio relativo al crimen de Parques de Ceuta -en repetición obligada por el TSJA tras considerar poco argumentado el fallo del jurado popular en el primer intento- sigue pintando mejor que el anterior para la defensa de Alonso Miguel G.D., policía local acusado de matar de un disparo a su esposa, Mari Ángeles Lozano, en 2022, en el domicilio familiar ante la presencia de su hija, por entonces menor.

Con todo, el cargo de asesinato se asienta frente a la opción de un homicidio imprudente marcado por la condición mental del hombre. Este martes, los testimonios de agentes del cuerpo municipal y de la Policía Nacional confirmaron esa idea. El acusado vino a confesar los hecos cuando acudieron a su casa aquel 14 de marzo de hace cuatro años: "¿La he matado?", llegó a preguntar repetidamente a los efectivos presentes aquel día. 

Inicio entre embrollos 

La sesión tardó en arrancar entre acciones de distracción de la defensa, sumida en la estrategia de plantear ante el jurado la existencia de una suerte de mano negra contra Alonso Miguel G.D. Su abogada, Inmaulada Guil, sostuvo tras recibir el informe original de la atención médica a la hija del policía -el día de autos- que la versión incorporada por la Policía al sumario estaba manipulada. 

Todo en base a que la firma era más pequeña y estaba en otra dirección. El magistrado presidente, Luis de Diego Alegre, le dio cancha en sus maquinaciones pero no apreció cambios sustanciales en el documento ni cuestiones que alteren el fondo del caso. 

No tardó Guil en volver a saltar. El primer agente municipal que debía testificar este jueves no pudo hacerlo por encontrarse en situación de trámite de incapacidad. Ante esta situación, Fiscalía y acusación particular -representada por el letrado Javier Cabillas- interesaron que se reprodujera el vídeo del testimonio del policía -el primero en llegar al domicilio el día de autos- grabado en jornadas posteriores a los hechos. 

No puso ningún problema de primeras la defensa, pero cuando se iba a reproducir el vídeo pasó a impugnar el testimonio deslizando presuntas cuestiones medicas personales relativas al testigo que podrían afectar a su credibilidad y que no reproducirá este medio por petición de Alegre. De esta manera, logró condicionar al jurado que visionó la grabación con un prejuicio inducido por la abogada. 

Los policías apuntalan la tesis del asesinato 

Todos los agentes que testificaron hoy, incluido el señalado como incapaz por Guil -y que desde luego parecía en sus cabales en aquel momento, tal y como confirmaron sus compañeros presentes aquel día- contribuyeron a una futurible condena por asesinato

"¿Qué le he hecho después de 20 años?", aseguran que repetía Alonso Miguel G.D. cuando llegaron los agentes a la cocina del domicilio de Parques de Ceuta. Tras sacarle de la estancia y llevarle al baño, continuó confesando su culpabilidad: "¿La he matado, la he matado?", repitió en varias ocasiones según los testimonios de varios de los presentes. 

Explicaron además que el acusado se encontraba en aquellos momentos entre el shock y la tranquilidad, pero que en ningún caso parecía encontrarse enajenado como sostiene la defensa. 

A mayores, los agentes pertenecientes a la Unidad de la Familia y la Mujer (UFAM) consideraron desde un inicio y argumentaron en sus informes que se trataba de un caso de violencia de género. Algo alimentado por la consistente explicación que dio la hija de la fallecida a los policías. "Hablaba de control y de malos tratos, no físicos, de su padre a su madre", coincidieron dos miembros del organismo. 

Sí pesaron en favor de la defensa dos cuestiones. Una, que la niña reconoció a uno de los agentes conocer que su padre iba al psiquiatra y estaba en tratamiento. Algo que contradice el testimonio de la joven en la primera sesión del juicio. Y, en segundo lugar, el hecho de que en el análisis de los datos de los teléfonos móviles, los miembros de la Policía Nacional no lograron identificar comportamientos violentos del acusado hacia su esposa. 

La letrada trató de anticipar ya parte de la que será su defensa en próximos días, circunscrita al orden y la trayectoria de los disparos. Por su parte, el jurado, siguiendo la tónica del día previo, pareció algo perdido, haciendo preguntas sobre cuestiones ya respondidas, otras que no correspondía responder a los testigos que pasaban en ese momento por la palestra y algunas que se alejan del fondo de la cuestión juzgada.

Mañana viernes se espera el inicio de las periciales que deberán aclarar un posible cargo por lesiones psicológicas a la familia de la fallecida y también el relativo al maltrato habitual, aún por demostrar. Cabe esperar a la vista de los primeros tres días de repetición del juicio que la pena pueda ser inferior a la lograda por la acusación el año pasado. 

La acusación apuntala el asesinato en Parques de Ceuta con testimonios de policías:...