jueves. 04.06.2026

Con la llegada de septiembre, muchas personas sienten un bajón anímico al regresar al trabajo, los estudios o la rutina. Popularmente, se habla de ‘depresión post-vacacional’, pero ¿realmente existe? 

El psicólogo Claudio Alarcón lo aclara: “el concepto se utiliza mucho, sobre todo en estas fechas y tras las navidades, pero no es real como tal. No aparece en los manuales diagnósticos, sino que lo encuadraríamos dentro de los trastornos adaptativos”.

Más un reajuste que una enfermedad

Este estado de ánimo bajo suele ir acompañado de síntomas como apatía, tristeza, dificultad para concentrarse o falta de motivación. Claudio explica que la causa está en el contraste entre el periodo vacacional y la vuelta a la rutina: “durante las vacaciones rompemos nuestros horarios, nos exponemos a estímulos novedosos, viajamos, disfrutamos… Eso hace que nuestro cerebro genere hormonas como la serotonina o la dopamina, asociadas al placer y la felicidad. Al regresar de forma brusca a la rutina, se produce un bajón hormonal que puede hacernos sentir monotonía o desánimo”.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

El psicólogo señala que este proceso debería durar poco: “la adaptación normal puede alargarse unos días, una semana como máximo. Si los síntomas se mantienen más allá de 15 días, ya sería una señal de alarma y convendría consultar a un profesional”.

Un fenómeno cultural y perfiles más vulnerables 

Claudio destaca que este malestar es más frecuente en países similares a España más que en los nórdicos: “Allí distribuyen de otra manera el tiempo de trabajo y descanso, por eso apenas aparece el concepto. En nuestro caso, la forma de concentrar las vacaciones explica que la vuelta resulte más dura”.

No todas las personas lo viven igual. Según Alarcón, quienes tienen antecedentes de ansiedad, estrés laboral intenso o trabajos con alta exposición al público -como docentes o personal sanitario- son más vulnerables. En estos casos, el ‘burnout’ o “síndrome de estar quemado” puede intensificar la dificultad de adaptación.

Consejos para volver a la rutina

El especialista ofrece varias recomendaciones para hacer la transición más llevadera: no apurar hasta el último día, volver de las vacaciones con algo de margen para retomar horarios y rutinas. Recuperar el sueño poco a poco, ir ajustando progresivamente los horarios de descanso. Escalonar objetivos. Evitar querer resolver todas las tareas pendientes el primer día. Mantener espacios de ocio y reservar tiempo diario para actividades gratificantes como leer, hacer deporte o practicar técnicas de relajación. También es importante mirar al futuro, planificar nuevas motivaciones: preparar escapadas, fines de semana o próximos puentes para mantener la ilusión y la estimulación.

“Lo importante es no sobrecargarse de exigencias en septiembre. Mucha gente quiere volver al trabajo, apuntarse al gimnasio, ponerse a dieta y organizar todo de golpe. Eso nos genera frustración y estrés añadido”, concluye Alarcón.

En definitiva, lo que llamamos ‘depresión post-vacacional’ no es una enfermedad, sino un recordatorio de que necesitamos gestionar mejor nuestro descanso y la forma en la que nos reincorporamos a la rutina.

Adiós playa, hola rutina: el falso mito de la depresión post-vacacional