La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha lanzado una seria advertencia sobre el alarmante incremento de agresiones en las prisiones españolas, al tiempo que ha querido poner en valor el trabajo de la plantilla del Centro Penitenciario de Ceuta, que opera bajo una creciente presión derivada de la situación de inseguridad, escasez de medios y falta de apoyo institucional.
Aumentan los decomisos de objetos prohibidos en la cárcel de Ceuta
Según los datos oficiales de 2024 facilitados por el Ministerio del Interior, en el Centro Penitenciario de Fuerte Mendizábal se aprehendieron 28 teléfonos móviles, 2 objetos punzantes, 941,56 gramos de cannabis, 0,54 gramos de cocaína, 140,5 unidades de benzodiacepinas, 1,5 unidades de antipsicóticos, 62 unidades de otras sustancias psicoactivas y 1 unidad de otros psicofármacos.
Estas cifras reflejan no solo el ingenio de algunos internos para introducir y fabricar objetos prohibidos, sino también los graves desafíos de seguridad que enfrentan los trabajadores penitenciarios. Tal y como denuncia CSIF, “los datos sobre decomisos de objetos prohibidos no dejan de aumentar, corroborando el aumento de la peligrosidad para los trabajadores”.
Un funcionario de prisiones es agredido cada 20 horas
La sección sindical del CSIF en Ceuta manifiesta su profunda preocupación por el actual clima laboral en las cárceles, marcado por la violencia creciente y una sensación generalizada de abandono por parte de las administraciones. Según datos recabados por el sindicato, en los últimos dos años se han registrado más de 1.000 agresiones a trabajadores penitenciarios en todo el país. Actualmente, un funcionario es agredido cada 20 horas.
Además de las agresiones físicas, el sindicato alerta del aumento de otras formas de violencia no siempre contabilizadas, como amenazas, coacciones y situaciones de tensión constantes, que contribuyen al deterioro del clima laboral dentro de los centros.
Falta de medios, protocolos desfasados y abandono político
Para CSIF, el contexto actual de inseguridad en las cárceles españolas tiene varias causas estructurales. En primer lugar, la incorrecta clasificación interna de los reclusos, que permite que internos con un perfil altamente conflictivo permanezcan en módulos de segundo grado, cuando deberían estar en el primer grado, más restrictivo.
Asimismo, el sindicato denuncia la falta de cobertura de las Relaciones de Puestos de Trabajo (RPT) en los centros penitenciarios y la necesidad urgente de actualizar los protocolos de seguridad, muchos de los cuales están obsoletos o resultan ineficaces ante la realidad actual.
Otra de las reivindicaciones históricas del colectivo, aún sin respuesta política, es el reconocimiento de los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad, con el principio de indemnidad incluido. Esta medida, reclamada por todas las organizaciones del sector, es considerada vital para frenar la escalada de agresiones, pero sigue bloqueada por la falta de acuerdo entre los partidos políticos.
Carencias estructurales en sanidad penitenciaria
CSIF también denuncia carencias graves en materia sanitaria, especialmente en centros como el de Ceuta, donde las competencias sanitarias continúan sin transferirse a las comunidades autónomas. Aunque la Ley 16/2003 de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud prevé dicha transferencia, solo Cataluña, Navarra y el País Vasco han asumido esta responsabilidad.
“Los diferentes gobiernos desde 2003 se han escudado en que las comunidades autónomas no solicitan la transferencia de la sanidad penitenciaria, pero son incapaces de predicar con el ejemplo en Ceuta y Melilla, donde las competencias siguen en manos del Estado”, denuncia el sindicato. Actualmente, es el INGESA (Instituto Nacional de Gestión Sanitaria) quien gestiona los servicios sanitarios en ambas ciudades autónomas.
La falta de personal sanitario y la sobrecarga durante los periodos vacacionales agravan aún más una situación que repercute directamente en la seguridad y el bienestar de los internos y trabajadores.
CSIF exige soluciones inmediatas al Ministerio del Interior
Desde CSIF reclaman voluntad política real y medidas urgentes para revertir la precariedad laboral que sufre el colectivo penitenciario. El sindicato exige al Ministerio del Interior que garantice una dotación adecuada de personal, actualice los protocolos de seguridad, y desbloquee el reconocimiento legal como agentes de la autoridad.
Asimismo, insisten en la necesidad de mejorar la clasificación de los internos para evitar conflictos dentro de los módulos y agilizar la transferencia de la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas, especialmente en los territorios donde la gestión directa del Estado está provocando graves disfunciones.
Una plantilla ejemplar, abandonada por la administración
Pese al difícil contexto, la sección sindical del CSIF en Ceuta ha querido reconocer públicamente la profesionalidad y el esfuerzo diario de los trabajadores del centro penitenciario local. La cantidad de decomisos durante el pasado año demuestra, según el sindicato, el compromiso y la eficacia de una plantilla que opera en condiciones adversas y sin el respaldo institucional necesario.
“El abandono por parte de la administración no puede seguir siendo la norma”, concluyen desde CSIF. “Exigimos soluciones inmediatas y contundentes que garanticen la seguridad, protección y condiciones laborales dignas para todos los empleados públicos del sistema penitenciario”.
