Con cierta visibilidad pública por aquello de ser uno de los representantes de CSIF-Ceuta en Sanidad y presidente de la Junta de Personal de INGESA, Alejandro Artero es más que eso. También enfermero, pero con especialización en situaciones de Emergencia, que le han llevado a trabajar durante casi veinte años en distintos países como Mauritania, Guinea Ecuatorial, Guinea Bissau, Senegal, Costa de Marfil, Gambia o Cabo Verde. Igualmente, es el coordinador estatal de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias Sanitarias.
Su opinión, por tanto, es cualificada sobre lo que ocurre en Valencia. Lo primero que pide es que no se pierda de vista que, DANA al margen, van a seguir ocurriendo cosas 'rutinarias': ",Siguen habiendo incidentes rutinarios, sigue habiendo infartos, sigue habiendo ictus y hay que seguir atendiendo a esos pacientes. Entonces, normalmente, el trabajo desde los centros coordinadores es muy complejo porque, al final, hay que doblar y hay que destinar unos equipos solamente a trabajar sobre la DANA y otros a seguir atendiendo a los usuarios que nos vamos encontrando con los incidentes rutinarios que pasan en el día a día", explica Artero.
También "cuando hay una catástrofe natural de estas dimensiones, esto se estudia, se entrena, pero realmente hay situaciones que, por mucho que entrenes y protocolices, son situaciones que se dan de forma inusual. Tenemos personas que están atrapadas dentro de garajes que, probablemente, esas personas, cuando lleguen a sus rescates, serán víctimas. Personas que han sido arrolladas por el agua y no se sabe dónde están. Personas que se han visto con hipotermia. Personas que han estado golpeadas por los coches. Pero todo eso dentro de unas dimensiones con un extra añadido, de que no hay carreteras para llegar hacia ellos. Ese desbordamiento que ha habido de agua hacia todas las zonas transitables ha dificultado muchísimo más toda la actividad que se suele hacer desde los equipos de emergencia. Hay cosas peculiares, como que incluso el personal que tenía que ir a trabajar al hospital y salir del hospital se ha visto atrapado por para llegar a su domicilio", por ejemplo.
Un detalle: "no todo el mundo está en condiciones de ayudar, aunque sabemos perfectamente que no podemos evitar que alguien tenga el impulso de hacerlo cuando se le presenta la tragedia delante suya. Pero en esas imágenes en las que vemos como alguien tira una sábana para que otra persona se agarre, corren peligro tanto el rescatado como el rescatador".
Por ejemplo, desvela un detalle que muchas veces nos es ajeno a los que no somos profesionales sanitarios. "No nos permiten entrar en un incendio hasta que lleguen los Bomberos, por mucho que hayamos llegado antes nosotros y sepamos que hay heridos dentro. El motivo, es que nuestros uniformes suelen estar hechos de materiales inflamables, con lo que podemos ser causantes y víctimas de una tragedia". Detalles como este "muchas veces no son conocidos por la poblacién, y máxime en situaciones como las que se están viviendo en Valencia", señala Artero. No obstante, y con respecto a las alertas y a los errores que se han podido cometer en las primeras horas, no lo tiene claro: "Habrá que buscar quién es el responsable de que ese sistema de alerta, por parte de Protección Civil, entró ya una vez que estaban desbordados los ríos. Y es una situación crítica. No tenemos tampoco mucha conciencia de lo que es, a nivel nacional, de lo que es estas alertas".
Es algo que nos lo tomamos muchas veces como a broma. Como se veía en los medios dando la noticia y por detrás unos cuantos chicos haciendo surf y haciéndose unos selfies para aprovechar el momento. Es la moda de los influencers que algunos no son precavidos y nos llevan a situaciones de riesgo", advierte.
