La Ciudad Autónoma de Ceuta ha vivido una de sus ceremonias institucionales más simbólicas con la entrega del Premio Convivencia al escritor y pensador franco-libanés Amin Maalouf, en un acto cargado de referencias a la paz, el diálogo entre culturas y la defensa de la diversidad como valor democrático.
Durante su intervención, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, ha definido al galardonado como “una figura mundial, de talla moral e intelectual extraordinaria” y ha subrayado que el reconocimiento era “absolutamente merecido” por su trayectoria literaria y por su compromiso “insobornable” con los derechos humanos, la dignidad de la persona y la concordia entre pueblos y civilizaciones.
Vivas: “No somos mejores porque seamos iguales, sino porque convivimos siendo diferentes”
El discurso institucional estuvo marcado por una firme defensa del modelo multicultural ceutí. Vivas reivindicó que la convivencia en la ciudad “forma parte del paisaje” y se refleja en la vida cotidiana: en las calles, los colegios, los centros de trabajo, el calendario festivo o la propia Asamblea.
El presidente destacó que en Ceuta conviven con normalidad tradiciones cristianas, musulmanas, judías e hindúes, recordando que recientemente coincidieron celebraciones como la Semana Santa, el Ramadán, la Pascua Judía y el Año Nuevo Hindú.
“Somos mejores porque, siendo diferentes, somos capaces de convivir en paz y armonía”, afirmó.
En uno de los momentos más contundentes de su intervención, Vivas advirtió de que “no existe alternativa a la convivencia”, señalando que la división o la segregación conducirían “a la autodestrucción”.
Defensa de los valores democráticos
El presidente ceutí aprovechó el acto para reivindicar los principios democráticos que, a su juicio, deben sostener cualquier sociedad plural: la libertad, la igualdad de derechos y oportunidades, la solidaridad, el sufragio universal, la separación de poderes, el respeto a las minorías, y la supremacía del bien común.
Vivas insistió en que la convivencia requiere también combatir las desigualdades mediante la educación, la formación y el empleo, así como prevenir prejuicios religiosos, étnicos o culturales.
Amin Maalouf, referente del pensamiento intercultural
Gran parte del discurso estuvo dedicado a la obra y pensamiento de Amin Maalouf, a quien Vivas definió como “imprescindible para comprender la aventura humana”.
El presidente repasó algunas de las ideas más reconocidas del autor de León el Africano y El laberinto de los extraviados, especialmente su defensa de las identidades múltiples frente a los nacionalismos excluyentes.
Entre las reflexiones destacadas durante el acto figuraron la identidad humana como una construcción compleja y plural, el fracaso de las identidades únicas y excluyentes, y la a necesidad de respetar la diversidad sin renunciar a los valores universales. También el peligro del fanatismo cuando las sociedades viven desde la humillación o la derrota, y la a importancia de la globalización y la tecnología como oportunidad para acercar culturas.
Vivas cerró su intervención leyendo un fragmento de El laberinto de los extraviados, donde Maalouf sueña con “un mundo reconciliado” y una humanidad capaz de influirse mutuamente “sin humillar a nadie ni dejarse humillar”.
Pilar Orozco: “Ceuta es un sedimento vivo de civilizaciones”
La consejera de Educación y Cultura y presidenta de la Fundación Premio Convivencia, Pilar Orozco, ofreció un discurso profundamente simbólico en el que definió a Ceuta como “un umbral entre dos mundos”.
Orozco vinculó la historia de la ciudad con la obra de Maalouf y defendió que Ceuta representa precisamente esa identidad múltiple y mestiza que el escritor ha reivindicado a lo largo de toda su carrera.
“Ceuta no destruyó lo anterior para existir, sino que ha ido superponiendo estratos para construir su historia”, señaló aludiendo al legado fenicio, romano, árabe, cristiano y judío de la ciudad.
La presidenta de la Fundación recordó además el recorrido del Premio Convivencia desde 1998 y repasó algunos de sus galardonados históricos, entre ellos Adolfo Suárez, Vicente Ferrer, Mario Vargas Llosa, Muhammad Yunus, Joan Manuel Serrat o Malala Yousafzai.
Amin Maalouf: “La diversidad no es una maldición”
Por su parte, Amin Maalouf agradeció emocionado el reconocimiento y comparó el destino de Ceuta con el del Mediterráneo, al que definió como “un lugar de encuentro e intercambio entre civilizaciones”.
El escritor recordó también la experiencia del Líbano y lamentó que muchas veces se culpe a la diversidad de los conflictos. “La diversidad no es en sí misma ni una maldición ni una bendición. Todo depende de cómo se aborde”, afirmó.
Maalouf defendió que algunas de las sociedades “más dinámicas, creativas y prósperas” de la historia han nacido precisamente de la diversidad cultural y religiosa.
El autor apeló a dirigentes, docentes, artistas y ciudadanos a prevenir “cualquier resentimiento, discriminación o tensión” y sostuvo que el gran desafío contemporáneo no es decidir si los pueblos deben convivir, sino aprender “cómo convivir de manera sensata, armoniosa y fructífera”.
Un mensaje de Ceuta al mundo
La XX edición del Premio Convivencia se convirtió así en una reivindicación política, cultural y moral de la diversidad como patrimonio común.
En un contexto internacional marcado por conflictos identitarios, polarización y discursos excluyentes, Ceuta utilizó la figura de Amin Maalouf para proyectar una imagen de ciudad abierta, plural y defensora del diálogo entre culturas.
El acto concluyó entre aplausos y con una idea repetida por todos los intervinientes: la convivencia no es una utopía, sino una tarea diaria que debe protegerse constantemente.
