Los residentes de Villa Capona, urbanización de pisos militares en el barrio ceutí de Otero, denuncian una preocupante escalada de actos vandálicos y de inseguridad en su entorno. En los últimos meses, al menos diez vehículos han sido objeto de ataques con cuchillos u objetos punzantes, sufriendo rajaduras en las ruedas durante la madrugada, lo que impide a sus propietarios acudir a sus puestos de trabajo con normalidad.
“Una noche rajaron las ruedas a cuatro o cinco coches. A mí me tocó hace poco, y a una vecina la semana pasada también. Es algo que lleva ocurriendo desde hace meses y todavía sigue”, lamenta un vecino afectado.
Pero los problemas no acaban ahí. Los residentes también denuncian la presencia habitual de personas ajenas a la comunidad militar que utilizan el patio interior para el consumo y compraventa de drogas, una situación que pone en riesgo a los menores que juegan allí a diario. “Una vecina tuvo que bajar a pedirles que se fueran porque estaban fumando marihuana mientras los niños jugaban. Todo se llena de olor y es muy desagradable”, añaden.
La falta de respuesta, o más bien de acción, ha generado malestar entre los vecinos, que se sienten desprotegidos. Piden mejoras en la seguridad, como la instalación de cámaras de videovigilancia que puedan actuar como elemento disuasorio.
Ante esta situación, los residentes han iniciado esta semana una campaña de recogida de firmas para solicitar al Ayuntamiento y a Defensa la colocación de cámaras de seguridad en la zona del aparcamiento y accesos. «No sabemos quién lo hace, si es gente del barrio o alguien de fuera. Siempre ocurre de madrugada, entre las tres y las cuatro de la mañana. Sin cámaras es imposible identificar a los responsables», explican.
Así, la comunidad de Villa Capona pide una actuación urgente que les permita recuperar la tranquilidad y garantizar la seguridad de sus familias.
