"Somos más de la mitad de la plantilla, y no nos vamos la totalidad porque alguien tiene que quedarse aquí". Es la confidencia que hace un veterano miembro de Bomberos a uno de los periodistas que esta tarde se encuentran en la sede del SEIS. Ahí, se dan los últimos detalles antes de partir para una de las misiones más duras y complejas de la historia del Cuerpo: ir a Valencia, a disposición de las autoridades valencianas, para contribuir en lo que sea necesario.
Es el jefe provisional, Miguel Ángel Ríos Padial, quien da los últimos detalles que se conocen ante los periodistas. "Ya podemos decir que el puesto de mando avanzado que se nos ha atribuido es el de Alzira,. Ahí, nuestros hombres se van a poner a disposición de los compañeros de Valencia" para lo que sea menester.
¿Es la misión más complicada a la que se ha enfrentado el SEIS en su historia o, al menos, en los últimos años? "Desde que yo estoy aquí, hemos hecho alguna incursión en el país vecino, estuvimos en Galicia cuando los incendios... posiblemente", dice Ríos Padial tras pensar durante unos segundos la respuesta. Pero el veterano bombero asiente con la cabeza.
Los Bomberos van cargado con material "sobre todo, para ser autosuficientes. Posiblemente, vayamos a sitios donde no haya corriente eléctrica, por lo que vamos a estar en esas condiciones de aislamiento" durante días. Son turnos de dos días, hasta que roten los cuarenta voluntarios. "Y si es necesario, más", dice Ríos.
Serán cuarenta y ocho horas de trabajo intensivo. Dos de los bomberos confiesan que "no tenemos miedo; al contrario, un gusanillo en el cuerpo, ganas de llegar y ayudar en lo que podamos". Los Bomberos han partido en el barco de las 20.30, teniendo previsto llegar a Valencia a primeras horas de la mañana del domingo.
