Bajo el título de 'Terrazas gastronómicas: un equilibrio entre el disfrute y la convivencia' la plaza de los Reyes ha acogido este miércoles una mesa redonda respecto a la situación de la hostelería y la restauración en Ceuta y sus necesidades en materia de terrazas. Una cuestión que preocupa y mucho a los hosteleros ceutíes, como ha vuelto a quedar de manifiesto esta mañana, que reclaman no solo dignificar al sector, sino respeto para el mismo.
Así, ha explicado el secretario general de la Cámara de Comercio de Ceuta, Joaquín Mollinedo, durante su participación en la mesa redonda, el sector lleva años reclamando la actualización de la ordenanza ya que, desde que se publicó en 2010, quedó patente que no se adaptaba a la realidad de Ceuta ni del sector y que limitaba su crecimiento. Una actualización que se ha reclamado en diversas ocasiones y respecto a la que no se han producido novedades significativas hasta este mismo miércoles, cuando durante el encuentro de la Mesa de Diálogo Social se ha acordado con el Ejecutivo la negociación de una nueva ordenanza consensuada, basada en otras ordenanzas de territorios turísticos o de zonas en que la hostelería tiene tanto peso como en Ceuta. Y es que, ha manifestado Mollinedo “la convivencia entre hostelería y ciudadanos es posible, pero hacer falta voluntad para desarrollarla”, regulando el funcionamiento de la hostelería, pero también estableciendo una mayor flexibilidad en fechas concretas, como la Tardebuena, en la que, a diferencia de lo que sucede en otros territorios, los hosteleros ceutíes no pueden sacar barras a las calles, ni poner música en las mismas.
En el mismo sentido se ha pronunciado Quino Blanco, hostelero, quien ha explicado cómo cuando uno sale de Ceuta ve terrazas por todos lados, algo que en Ceuta parece imposible y ha reclamado a la clase política que les deje vivir, que acabe con las promesas de terrazas y permisos y trabaje porque sean una realidad.
Junto a los representantes de los hosteleros, la mesa redonda de este miércoles ha contado con la presencia de dos técnicos, ingenieros especialistas en la materia, que han subrayado, entre otras cuestiones, que el camino que se ha seguido en otras localidades de nuestro entorno más cercano ha pasado por facilitarle la vida a la hostelería y flexibilizar las exigencias. De ahí que la actualización de la ordenanza sea clave, permitiendo abrir el abanico mientras que se trabaja en la convivencia entre hosteleros, vecinos y peatones. Una convivencia, ha insistido, para la que existen medios técnicos, muchos, y en la que lo fundamental es contar con voluntad por dar una solución al problema.
Soluciones, que se han logrado en localidades con centros históricos protegidos, como Úbeda o Baeza, en otras cuya distribución dificulta la existencia de aceras amplias, como Ronda, y en grandes urbes como Málaga o Sevilla, y eso es lo que se reclama desde la Cámara de Comercio, “sentarnos y ver las soluciones que se están dando en otros sitios, soluciones para que se desarrolle el sector” y no se den situaciones como la que ha vivido el propio Quino Blanco, que lleva luchando 17 años para lograr un permiso de apertura para uno de sus locales, situado en las Murallas Reales.
Para que haya soluciones, ha insistido el representante de la Cámara de Comercio, tiene que haber voluntad de negociación algo con lo que, parece, sí se cuenta en esta ocasión. Así, ha explicado Joaquín Mollinedo, este miércoles en la Mesa de Diálogo Social la Cámara de Comercio se ha comprometido a demostrar que existen soluciones y que en otros lugares las ordenanzas contemplan actividades que aquí ni siquiera están reguladas. Así, la propia Cámara de Comercio va a elaborar una propuesta para presentársela a los técnicos de la Ciudad Autónoma. Una propuesta elaborada por expertos, similar a la de territorios con condiciones parecidas a las de Ceuta y que permita alcanzar el consenso, una ordenanza con la que la Ciudad se sienta cómoda pero los hosteleros puedan desarrollar su trabajo.
