La Casa regional de Ceuta en Melilla ha vivido una jornada inolvidable con motivo del Día de la Hispanidad, gracias a la actuación de la Cuarentuna de Ceuta, que viajó hasta la ciudad hermana para compartir su arte y su espíritu universitario.
Hermandad ceutí en tierras melillenses
La Casa regional de Ceuta en Melilla se convirtió este 12 de octubre en un auténtico punto de encuentro para la música universitaria y la celebración del sentimiento hispano. Con motivo del Día de la Hispanidad, la institución acogió una brillante exhibición de la Cuarentuna de Ceuta, que hizo vibrar a los más de ciento cincuenta socios y simpatizantes reunidos en su sede social.
El grupo caballa fue recibido por la Junta Directiva de la Casa, encabezada por su presidente, Ramón de la Cruz, quien mostró a los visitantes cada rincón de la sede, repleta de guiños a la tierra ceutí.
Música, convivencia y tradición
Con el aforo completo y un ambiente festivo, los tunos fueron agasajados con una comida de hermandad preparada con esmero por los miembros de la Casa. La sobremesa dio paso a la esperada actuación de la Cuarentuna de Ceuta, dirigida por Miguel Ángel Matoso, quien dedicó unas sentidas palabras de agradecimiento por la cálida acogida recibida.
Durante el acto, la Cuarentuna entregó a la institución una placa conmemorativa, además de una chapa y pulsera del grupo, que quedarán expuestas en la vitrina “Recuerdos de mi tierra”. Como guiño simpático, también obsequiaron a la Casa con chocolates Maruja, elaborados en Ceuta.
Por su parte, Ramón de la Cruz correspondió con una placa en piedra que reproduce el cartel del evento, con una dedicatoria especial a la Cuarentuna por su visita y participación en esta jornada tan significativa.
Canciones, aplausos y emoción
Las melodías de laúdes, guitarras, acordeones y panderetas llenaron el recinto con canciones populares como Clavelito o La banderita, esta última especialmente celebrada, mientras los asistentes agitaban banderitas de España repartidas por la Casa con motivo del Día de la Hispanidad.
El ambiente festivo se completó cuando algunas socias fueron invitadas a bailar por los tunos, entre vítores a Ceuta, Melilla y España. Uno de los momentos más emotivos llegó con la dedicatoria de una pieza especial a los socios Ana García y Juan Ramírez, en honor a sus 40 años de matrimonio.
Despedida entre aplausos
La actuación concluyó con un animado pasacalles entre el público, que despidió a la Cuarentuna entre aplausos y sonrisas. Antes de marcharse, Miguel Ángel Matoso firmó en el Libro de Oro de la Casa de Ceuta en Melilla, dejando constancia del paso del grupo por esta “embajada ceutí en la ciudad hermana”.
Una jornada que reafirmó los lazos de amistad, identidad y orgullo hispano, donde la música volvió a ser el mejor puente entre dos tierras unidas por el cariño y la historia compartida.
