La Casa Regional de Ceuta en Melilla ha celebrado este domingo su ya tradicional velatorio y entierro de la Caballa, un evento que, por tercer año consecutivo, reunió a socios y simpatizantes en su sede social para despedir el Carnaval con humor y tradición. Siguiendo la costumbre ceutí, la institución mantiene viva esta celebración, que en otras ciudades adopta variantes como el entierro de la sardina en Melilla o del boquerón en Málaga.
La difunta Caballa, viuda de Don Volaor y oriunda de la Almadraba de Ceuta, fue expuesta en el salón principal para que los asistentes pudieran rendirle su último adiós. Fiel a su espíritu festivo, la caballa carnavalera expresó su deseo de que los participantes se fotografiaran junto a ella, un gesto que fue acogido con entusiasmo y sentido del humor. Para la ocasión, la Junta Directiva instaló un perchero con pamelas, chisteras, bombines y otros tocados negros, ofreciendo a los asistentes la posibilidad de vestirse de riguroso luto para la foto de despedida.
En un acto cargado de simbolismo, la Caballa recibió los Santos Sacramentales con sal marina de Ceuta, en una ceremonia en la que no faltaron las muestras de respeto… y de buen humor. Como manda la tradición, la Casa Regional de Ceuta en Melilla ofreció a los asistentes un plato de “Cazuela de Fideos con Caballa”, típico de la gastronomía ceutí, para sobrellevar mejor el "dolor" de la despedida y dar paso a Doña Cuaresma.
Más allá del carácter festivo, este tipo de iniciativas refuerzan el papel de la Casa Regional de Ceuta en Melilla como punto de encuentro para la comunidad ceutí y melillense, fomentando la convivencia y la difusión de tradiciones. Tras el éxito del Carnaval, la entidad ya tiene la vista puesta en sus próximas actividades, que seguirán apostando por la cultura, el asociacionismo y la identidad compartida entre ambas ciudades.

