Como cada año, Melilla se transformó en un mar de luces para celebrar el Diwali, la festividad hindú que simboliza el triunfo de la luz sobre la oscuridad y del bien sobre el mal.
La celebración, que congrega a personas de diferentes culturas y religiones, volvió a ser un ejemplo de convivencia y armonía intercultural, valores que también definen a la ciudad hermana de Ceuta.
El Diwali —conocido como la fiesta de la luz— es uno de los momentos más esperados por la comunidad hindú. En Melilla, esta tradición trasciende el ámbito religioso y se convierte en una celebración compartida por toda la ciudadanía, recordando que la esperanza, la alegría y el deseo de un futuro mejor son valores universales que unen a las personas más allá de sus diferencias.
Ramón de la Cruz representó a Ceuta en un acto por la paz
La Casa Regional de Ceuta en Melilla fue invitada oficialmente a participar en esta edición del Diwali. Su presidente, Ramón de la Cruz, representó a la institución en un acto cargado de emoción, en el que encendió una vela en el rangoli, un tradicional diseño decorativo elaborado en el suelo con colores vivos por la Escuela Miguel Marmolejo.
Este gesto simbólico, realizado con especial dedicación a la paz en el mundo, representa la prosperidad, la armonía y la energía positiva que caracterizan esta festividad.
Durante la ceremonia, De la Cruz compartió palabras de reconocimiento y respeto hacia la comunidad hindú de Melilla, subrayando la importancia del Diwali como símbolo del triunfo de la luz sobre la oscuridad.
“El Diwali es mucho más que una fiesta; es una ocasión para reconectar con nuestras raíces, celebrar la vida y dar la bienvenida a un nuevo comienzo”, afirmó el presidente, destacando que, en tiempos de dificultad, la luz de la esperanza actúa como guía esencial para superar la oscuridad.Un encuentro que refuerza la unión entre Ceuta y Melilla
El acto estuvo arropado por destacadas autoridades y representantes institucionales.
Entre los asistentes se encontraban la Delegada del Gobierno, Sabrina Moh, la Consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y Mayor, Fadela Mohatar, así como diputados de PSOE, Somos Melilla y Vox. También participaron representantes de la comunidad cristiana y gitana, reflejando el carácter inclusivo y plural del evento.
El presidente de la Casa Regional de Ceuta en Melilla aprovechó la ocasión para agradecer personalmente la invitación a Ramesh Nanwani, presidente de la Comunidad Hindú de Melilla, y a su vicepresidenta, Anyu Doulatram, por la cálida bienvenida recibida.
La presencia ceutí en este acto festivo pone de manifiesto la estrecha relación entre las dos ciudades autónomas, reforzando su compromiso compartido con la integración, el respeto por la diversidad cultural y el espíritu de convivencia que caracteriza a ambas orillas.
La luz como símbolo de esperanza y convivencia
En un ambiente lleno de color, música y espiritualidad, el encendido del rangoli se convirtió en el momento más emotivo de la jornada.
Las velas, dispuestas con cuidado y belleza, simbolizan la iluminación del alma y la victoria de la claridad sobre la confusión.
Este año, el acto tuvo una dedicatoria especial a la paz en el mundo, un mensaje que resonó con fuerza entre los presentes y que subraya la vigencia de los valores que inspiran esta celebración milenaria.
El Diwali en Melilla, con la participación de la Casa Regional de Ceuta, no solo fue una fiesta de luz, sino también una demostración de hermandad y compromiso entre comunidades. Una jornada en la que Ceuta y Melilla volvieron a brillar juntas, unidas por el mismo mensaje: que la esperanza y la convivencia siempre encuentren su camino en la luz.
