La Casa regional de Ceuta en Melilla ha sido invitada a participar en la celebración del Año Nuevo Amazigh 2976 (Yennayer), un evento que ha reunido a cerca de 300 personas en la carpa Eurofantasía y que ha destacado por la fusión de tradición, humor, cultura y gastronomía, consolidando la fuerza y vigencia de esta fiesta ancestral en la ciudad autónoma.
Una jornada cargada de simbolismo y hermandad
El Presidente de la Casa regional de Ceuta en Melilla, Ramón de la Cruz, representó a la entidad ceutí durante el acto, en el que también participaron asociaciones de vecinos, colectivos culturales y entidades sociales, reflejando el tejido social diverso y comprometido de la ciudad. La iniciativa, promovida por Fátima Kaddur, diputada de la Asamblea de Melilla, buscó fortalecer los lazos entre ambas ciudades y poner en valor la identidad amazigh en un contexto festivo y comunitario.
“La invitación de Ceuta ha reforzado la hermandad y la conexión cultural entre nuestras ciudades, celebrando juntos un patrimonio vivo que no se puede perder”, destacó Ramón de la Cruz.
Humor y cultura en el centro del evento
El punto álgido de la tarde llegó con la actuación de Karim Hamidán, en su papel de Jachi Imma, quien conquistó al público con un humor directo, cercano y profundamente arraigado en la cultura popular amazigh. Cada gesto y comentario del actor provocó carcajadas continuas, transformando la carpa en un espacio de alegría colectiva donde el público se entregó por completo.
“Fue una actuación natural y espontánea, que conectó con la esencia de la celebración y consolidó el ambiente festivo de la jornada”, señaló la organización.
Música, danza y tradición
El Ballet de Colores completó la tarde aportando ritmo y movimiento, mientras que los desfiles de ropa tradicional amazigh, las rifas, los premios y reconocimientos permitieron a los asistentes disfrutar de una experiencia cultural completa. Las mesas decoradas con mimo reflejaban la diversidad social de los presentes, quienes compartieron la celebración sin vinculación política ni subvenciones públicas.
La jornada también se centró en transmitir la tradición a las nuevas generaciones, destacando la importancia del Yennayer como símbolo de renovación, buenos deseos y agradecimiento por las cosechas. La fiesta, lejos de ser una simple celebración, se erige como un acto de preservación cultural en Melilla y en el norte de África.
Un evento con gran aceptación y futuro asegurado
La demanda de entradas superó todas las expectativas: se agotaron en menos de 24 horas, y una segunda tanda también colmó el aforo disponible. La organización interpretó este hecho como una señal de la vitalidad y el interés creciente por el Año Nuevo Amazigh, con la intención de celebrarlo cada año con mayor proyección.
El presidente Ramón de la Cruz expresó su agradecimiento a Fátima Kaddur y resaltó que el Yennayer 2976 no solo marca el inicio del calendario agrario, sino que simboliza la riqueza cultural y la conexión profunda con la tierra y la historia del Norte de África.
