El vínculo que une a quienes han vestido el uniforme rara vez se rompe con la jubilación. A veces, ni siquiera se debilita. Buena prueba de ello es la reciente creación en Ceuta de una nueva delegación de la Asociación Nacional de Veteranos del Cuerpo de Intendencia del Ejército de Tierra. Su delegado, Juan García Chica, nos recibe en una céntrica cafetería, convertido de forma casi natural en la voz de un grupo que aspira a preservar la memoria del cuerpo, mantenerse útil a la sociedad y fortalecer la camaradería entre quienes compartieron destino, responsabilidades y valores.
“Esto acaba de empezar”, señala con una sonrisa. “Hace apenas un mes y medio que me nombraron delegado. En una visita a Ceuta de la directiva nacional de la Asociación, el coronel Enrique Tovar Solsona, vicepresidente, me tanteó. Nos conocíamos de antes. Me llamó, me explicó la intención de abrir una delegación aquí, y como sabía que me gusta colaborar, la cosa fue fluyendo”. Tan solo se necesitaban ocho socios para constituir oficialmente el grupo. Hoy ya son doce, y siguen sumando.
Una hermandad reconocida por el Ejército
Aunque muchos en Ceuta conocen a las hermandades de antiguos caballeros legionarios o regulares, pocos sabían que también existe una hermandad reconocida por el JEME —el Jefe del Estado Mayor del Ejército— para los antiguos miembros del cuerpo de Intendencia. “No todas las asociaciones militares tienen ese respaldo institucional”, aclara García Chica. “El JEME reconoce solo a cuatro: la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios, la de la Brigada Paracaidista, la de los Verdes, y esta, la de Intendencia. Eso marca una diferencia, y otorga un peso específico a lo que hacemos”.
García Chica recalca que no se trata de una organización nostálgica, sino de una entidad viva, con vocación de servicio. “Somos una asociación sin ánimo de lucro, con personalidad jurídica propia y con unos principios muy claros: respeto a la Constitución, lealtad a las Fuerzas Armadas, a la Guardia Civil y a Su Majestad el Rey. Pero cuando digo ‘respeto’, digo también lealtad y voluntad de colaboración con la sociedad y con los propios veteranos que puedan estar en situación de necesidad”.
Memoria, apoyo y cohesión
El objetivo fundacional de la delegación ceutí no es otro que mantener viva la historia del cuerpo de Intendencia, fomentar la camaradería entre antiguos compañeros y estar disponibles para apoyar causas sociales o a veteranos en apuros. “No somos una ONG, pero si una ONG nos pide colaboración y podemos ayudar, lo haremos. Sobre todo si se trata de compañeros que han servido en intendencia y que están pasando por una mala racha. Hay quien se queda solo, enfermo, con dificultades para moverse o incluso para vivir dignamente. Y ahí queremos estar”, explica.
Además, se propone mantener viva la memoria de un cuerpo cuya labor logística, administrativa y de gestión ha sido vital para el funcionamiento del Ejército. “En Ceuta había grupos de Intendencia, panaderías militares, pagadurías, unidades de transporte… Muchos no saben que el personal de tropa de Intendencia se cubrió de gloria en la Guerra de Marruecos. Recibieron medallas militares, que son las máximas condecoraciones. Queremos recuperar esa memoria, contarla, compartirla”.
Una comunidad abierta
La delegación ceutí de la Asociación está abierta a todos los que hayan servido en el cuerpo, sin importar su rango. “Puede ser socio desde un soldado hasta un general”, apunta su delegado. “También el personal civil que prestó servicio en Intendencia: médicos, administrativos, personal de mantenimiento. Incluso personas civiles que, sin haber servido, tienen un vínculo familiar con el cuerpo. Tenemos el caso de un joven que quiere hacerse socio como homenaje a su padre, oficial de Intendencia ya retirado”.
Y por supuesto, también se busca visibilidad. “Es cierto que la Hermandad de la Legión es más conocida. Pero nosotros también queremos darnos a conocer, explicar quiénes somos, qué hemos hecho y por qué seguimos aquí”, añade.
A la espera de una sede estable
Por el momento, las reuniones se celebran en cafeterías o espacios improvisados. “No es lo ideal, claro”, admite García Chica. “Ya hemos solicitado una reunión con el Comandante General de Ceuta, no solo para presentarnos como nueva delegación, sino para ponernos a su disposición institucional y solicitar apoyo para disponer de una sede. La Hermandad de la Legión la tiene, Regulares también, y nosotros aspiramos a lo mismo. Ahora mismo flotamos entre móviles particulares, sin dirección fija. Necesitamos un local donde reunirnos, guardar documentación y organizar actividades con dignidad”.
También se ha solicitado una reunión con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, quien realizó el servicio militar precisamente en el cuerpo de Intendencia. “Nos gustaría que se hiciera socio, como gesto simbólico. Además, tanto él como el anterior general segundo jefe nos trataron magníficamente cuando vino la Asociación Nacional a Ceuta. Queremos agradecerlo formalmente y reforzar ese vínculo”.
Actividades previstas y espíritu democrático
Con doce miembros y creciendo, la delegación ya tiene en mente varias actividades. “Lo primero es reunirnos con cierta regularidad para compartir recuerdos, mantener viva la historia del cuerpo y, por qué no, reencontrarnos con compañeros a los que no veíamos desde hace años. La vida militar forja lazos que el tiempo no rompe tan fácilmente”.
En el horizonte hay excursiones, visitas culturales y eventos compartidos. “En otras ciudades se organizan viajes a puntos emblemáticos, comidas de hermandad, jornadas de historia militar… Aquí lo adaptaremos a la realidad de Ceuta. Queremos aprovechar días señalados como San Antonio para hacer actividades conjuntas. También explorar la posibilidad de algún viaje a la península, si la logística lo permite”.
Pese a su carácter militar, la delegación funciona de manera participativa. “Aquí todo el mundo puede hablar, aportar ideas, proponer actividades. Yo actúo como enlace con Madrid y como coordinador, pero esto no es una jerarquía. Es una comunidad. Una hermandad en el sentido más noble del término”.
Una llama que no se apaga
En un tiempo en el que muchas asociaciones se enfrentan al envejecimiento de sus socios y al desinterés generacional, la delegación ceutí de los veteranos de Intendencia arranca con entusiasmo y vocación de continuidad. “Queremos crecer, pero sin prisa. Queremos consolidar primero un núcleo estable de personas que compartan estos valores, esta historia, este afecto al Ejército. Y desde ahí, servir a la ciudad y a nuestros propios compañeros”.
Porque, como dice García Chica, “el cuerpo de Intendencia puede jubilarse de uniforme, pero su espíritu no se retira nunca”.
