jueves. 04.06.2026

La Protectora de Animales y Plantas de Ceuta ha denunciado lo que califica como una situación de “colapso” en sus instalaciones, derivada de la paralización de las obras de reforma que la Ciudad Autónoma se comprometió a ejecutar. Según la entidad, el proyecto no solo no ha avanzado, sino que ha provocado un deterioro progresivo de las condiciones del centro y del bienestar de los animales.

Desde la directiva subrayan que el plan inicial contemplaba que, al menos, una parte de la primera fase estuviera finalizada en abril. Sin embargo, aseguran que “no se ha dado un solo paso hacia su ejecución”, lo que ha transformado una actuación destinada a mejorar el servicio en un problema estructural de primer orden.

Instalaciones inutilizadas y servicios anulados

Uno de los aspectos más graves que denuncia la Protectora es el impacto directo de la demolición ya ejecutada. Según explican, esta intervención ha eliminado espacios clave como la zona de aislamiento, el quirófano, la enfermería, el almacén y el acceso principal.

Estas áreas permanecen actualmente cerradas, valladas e inservibles, lo que ha dejado inutilizable casi la mitad del centro. Como consecuencia, toda la actividad se ha visto concentrada en las zonas que siguen operativas, generando una presión creciente sobre los recursos disponibles.

Consecuencias directas sobre los animales

La Protectora advierte de que esta situación tiene efectos claros sobre los animales acogidos. Entre las consecuencias documentadas destacan el estrés, la ansiedad y el aumento de la conflictividad entre perros, provocados por la imposibilidad de mantener condiciones adecuadas de manejo.

Lejos de tratarse de efectos colaterales, la entidad considera que estas circunstancias son el resultado “previsible y evitable de una negligencia administrativa”. La falta de espacios adecuados, sumada a la saturación de las instalaciones, está afectando directamente al bienestar de los animales.

Silencio administrativo y falta de explicaciones

Desde la Protectora aseguran haber cumplido con todos los requisitos administrativos exigidos hace meses, incluyendo la entrega de la documentación necesaria conforme al decreto que regula la financiación de la obra y los pagos a la adjudicataria.

Sin embargo, denuncian que la respuesta recibida ha sido el silencio absoluto. “Ninguna comunicación oficial, ninguna explicación sobre el estado del expediente, ningún plazo”, subrayan. Esta falta de información agrava la incertidumbre y dificulta la planificación de cualquier medida correctora.

Críticas a la falta de supervisión política

La entidad también pone el foco en la ausencia de reacción por parte de los responsables institucionales y políticos. Según denuncian, mientras se desarrollan otros proyectos de inversión en la ciudad, una actuación considerada básica para garantizar condiciones dignas en un servicio público permanece bloqueada.

Además, señalan que desde el inicio de la paralización no se ha producido ninguna solicitud de información, comparecencia o iniciativa por parte de los grupos políticos, incluidos los de la oposición. “El abandono no es solo administrativo, es político”, afirman con contundencia.

Exigencias urgentes y situación límite

Ante este escenario, la Protectora reclama respuestas inmediatas sobre el estado real del expediente, las causas de la paralización y la identificación de los responsables. Asimismo, exige la reanudación urgente de las obras y la fijación de un calendario concreto y vinculante.

La entidad advierte de que cada día sin avances agrava la situación de los animales, que continúan en condiciones que consideran inaceptables para cualquier responsable público que conozca la realidad del centro.

Impacto en la capacidad de acogida

Como consecuencia directa de esta situación, la Protectora ha tenido que tomar una decisión drástica: no puede acoger nuevos perros hasta que finalicen las obras. Esta limitación afecta también al centro zoosanitario, que, según indican, se encuentra igualmente al límite de su capacidad.

Esta circunstancia añade presión al sistema de protección animal en la ciudad, dificultando la gestión de nuevos casos y agravando un problema que, según la entidad, requiere una respuesta urgente por parte de la administración.

Un problema que exige solución inmediata

La denuncia de la Protectora de Animales de Ceuta pone sobre la mesa una situación crítica que combina bloqueo administrativo, deterioro de infraestructuras y consecuencias directas sobre el bienestar animal. La entidad insiste en que la solución pasa por actuar de forma inmediata y transparente.

Mientras tanto, el centro continúa operando en condiciones limitadas, a la espera de respuestas que, hasta ahora, no han llegado.

Colapso en la Protectora: denuncian abandono institucional y deterioro del bienestar...