Las luces, los villancicos y los reencuentros vuelven cada diciembre, pero para muchas familias las fiestas no significan celebración, sino ausencia. Con esa realidad en mente, la Asociación Española Contra el Cáncer ha impulsado en Ceuta el taller terapéutico 'Es Navidad y faltas tú', una iniciativa desarrollada en colaboración con la Fundación 'LaCaixa' que ofrecerá un espacio seguro, íntimo y protegido donde abordar el dolor de las fiestas sin un ser querido. La psicooncóloga Isabel María Hernández, explica cómo se ha preparado este encuentro y por qué resulta tan necesario en estas fechas.
Un taller íntimo para un dolor que necesita espacio
La sesión, que se celebra a puerta cerrada en Calle Independencia, no está abierta al público general, sino dirigida a familiares que han perdido recientemente a un ser querido. En ella participarán unas diez personas entre hijos, cónyuges y padres. Todas comparten el mismo reto: cómo vivir la Navidad cuando falta alguien imprescindible.
Hernández subraya que el carácter privado del encuentro es esencial para garantizar la seguridad emocional de los asistentes. “Es un taller de terapia grupal… van a contar su experiencia y vamos a tocar temas experienciales y vivenciales, con lo cual se protege mucho que la persona venga a un lugar seguro”, explica. El objetivo es que cada participante encuentre un espacio donde hablar sin miedo, sin exposición pública y sin sentir que sus emociones son inapropiadas.
El vínculo, clave para transitar ese vacío
La psicooncóloga rechaza la idea de que haya un familiar que sufra más que otro. “No depende del rol que haya ejercido en tu vida esa persona querida… sino del vínculo”, aclara, aunque reconoce que existe una especial sensibilidad hacia los padres que han perdido a sus hijos, un momento que en cierto modo se contempla como antinatural. Aun así, insiste en que “esto no es una competición de sufrimiento”.
La Navidad, recuerda, intensifica esa herida por su fuerte carga emocional. La familia, las rutinas y las tradiciones hacen que la ausencia sea más evidente. Y es ahí donde este tipo de iniciativas pueden marcar una diferencia para quienes atraviesan un duelo, ya sea reciente o sostenido, porque esta 'curación' no siempre es lineal.
Cómo afrontar la primera Navidad sin esa persona
Hernández reconoce que muchas familias optan por 'cancelar' la Navidad ante el dolor, pero plantea que lo esencial no es celebrar o no celebrar, sino encontrar una estrategia que se adapte a las necesidades de cada uno. “La Navidad va a ser inevitable que llegue" y las luces en las calles, los villancicos y decoraciones en los escaparates hacen imposible ignorarla… por lo que resulta esencial aprender a "ver cómo construir una Navidad que se adapte a tus necesidades emocionales y sociales”.
Algunas personas encuentran consuelo en mantener presente al ser querido —con una fotografía, una vela, un pequeño altar o compartiendo un recuerdo en la mesa— y otras prefieren evitarlo. Ambas opciones, recalca, “son respetables al mismo nivel, siempre que exista una estrategia para amortiguar el dolor”.
La especialista recuerda que normalizar las emociones y comunicarlas es una parte fundamental del proceso. “Todas esas emociones son válidas… y sirven para expresar cosas”, afirma. Y en ese diálogo, quienes acompañan también tienen un papel decisivo: “Acompañar, validar y escuchar”, resume.
Terapia grupal guiada por un equipo multidisciplinar
El taller está dinamizado por varios profesionales especializados en duelo y atención psicoemocional. No se trata, explica, de un espacio improvisado: “Hay un inicio, una dinámica y un trabajo que tendrán que ir haciendo y compartir con los psicólogos”.
Además de Hernández, participarán Antonio Martín Torres y Sukaina Abdeselam, dentro de este programa apoyado por la Fundación “la Caixa” y la Asociación Española Contra el Cáncer para acompañar a familias que han vivido un proceso de final de vida; junto a ellos estará Verónica Luque, psicóloga del programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la fundación.
Un refugio necesario cuando la Navidad duele
En medio de unas fiestas llenas de luces, ruido y expectativas de alegría, esta iniciativa ofrece un lugar donde detenerse, respirar y recordar sin prisa. Un espacio para quienes saben que este año la Navidad llega con una silla vacía, pero también con la posibilidad de aprender a habitar ese vacío acompañados, escuchados y sostenidos.
