¿Le cuesta adaptarse al cambio de hora? Claudio Alarcón nos da tres consejos para superarlo en una semana
El cambio al horario de verano ya está aquí y con él los días más largos y la sensación de tener más tiempo a lo largo del día pero claro, levantándonos una hora antes de lo habitual durante el invierno. ¿Cómo podemos adaptarnos a este cambio sin que el cansancio nos domine? El psicólogo Claudio Alarcón nos da tres consejos clave y nos explica por qué nos sentimos diferentes con la llegada de la primavera y el incremento de las horas de sol.
Llega el cambio de hora y nuestro organismo se resiente. No se preocupe si a usted también le pasa, porque es lo habitual. Así lo confirma el psicólogo Claudio Alarcón, quien señala que el periodo de afectación habitual es de entre 4 y 7 días, los que tarda nuestro reloj interno en acostumbrarse al cambio y a esa luminosidad que supone tener días más largos.
Tal y como señala, no hay trastornos definidos vinculados al cambio de hora aunque sí dificultades adaptativas que llegan con una serie de síntomas que a buen seguro ustedes también reconocen: más irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño o cansancio por la mañana a la hora de ejercer las rutinas, pero podemos combatirlos con haciendo caso a unas sencillas recomendaciones al alcance de todos.
La primera pasa por tratar de adaptarnos al cambio horario tomando medidas en los días previos y acostándonos entre 15 y 30 minutos antes de la hora habitual, paliando así el efecto de dormir una hora menos. Además, recomienda el experto, es fundamental mantener las rutinas y horarios que llevábamos a cabo con el horario de invierno, para que el cuerpo se vaya acostumbrando a realizarlas con el nuevo horario. Finalmente, ha señalado, este cambio al horario de verano, al dejarnos días más largos, lleva aparejado, de forma general, un incremento de nuestra vida social, que se alarga a horas impensables durante el invierno. Ante eso, ha explicado, la solución es sencilla, y pasa por ir adaptándonos a la misma poco a poco, de tal forma que en el plazo máximo de una semana nuestro cuerpo haya sido capaz de superar los efectos del cambio.
¿Cuando debemos preocuparnos por estos síntomas? La alarma interna, ha explicado Claudio Alarcón, debe aparecer si entre 7 y 15 días después del cambio horario todavía no hemos logrado una adaptación. A partir de ese momento, ha explicado, es cuando deberíamos plantearnos consultar a un profesional, todo lo anterior, ha insistido, entra dentro de la normalidad.
Un cambio de hora que llega, además, pegado al cambio de estación y a la entrada de la primavera que, como dice el refrán popular, “la sangre altera”. Un refrán que se ve respaldado por la ciencia, y es que, recuerda el experto, la exposición al sol, contar con más horas de luz, lo que hace es que el organismo genere más serotonina, la hormona asociada al bienestar y la felicidad. Esto implica que se producen cambios en nuestro organismo que hacen que tengamos esa sensación diferente a la del invierno y que nos genera mayor satisfacción.
Un cambio de hora que, es evidente, “trastorna” pero que, ha explicado, parece que es el que gusta más en general, por mucho que a quienes madrugan les cueste un poquito más adaptarse. Lo compensa la sensación de que el día se alarga, de que hay posibilidad de hacer más cosas, de contar con más tiempo y, especialmente, de disfrutar más de nuestra vida social y de nuestro tiempo de ocio.