La elección de un nuevo Papa siempre conmueve a la Iglesia y a sus fieles, pero cuando se trata de un miembro de la propia familia religiosa, la emoción se multiplica. Así lo ha vivido David Díez, director del Colegio San Agustín de Ceuta, quien ha compartido con este medio sus recuerdos personales y su valoración del nuevo Pontífice, León XIV, anteriormente Robert Prevost, agustino de origen norteamericano con profundas raíces hispanas.
Díez rememora con cercanía varios encuentros con el entonces general de la Orden de San Agustín: “Coincidimos cuando vino de visita al colegio San Agustín de Madrid entre 2006 y 2008, y también antes, cuando estudiábamos Teología en el Seminario Mayor de Los Negrales”, señala. Además, compartieron momentos en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid, donde Prevost ofició una eucaristía para los agustinos participantes.
El director lo describe como “una persona humilde, sencilla, que transmite paz y sabe escuchar”, y añade con convicción: “Estoy convencido de que el Espíritu Santo ha iluminado a los cardenales, porque han hecho la mejor elección posible”.
Con un dominio perfecto del español —“lo habla igual que tú y que yo”, comenta Díez— y con una extensa trayectoria pastoral como obispo en Perú, el nuevo Papa reúne, en su opinión, todas las cualidades necesarias para liderar la Iglesia: formación, espiritualidad, cercanía y visión social.
La elección de un agustino como sucesor de Pedro ha llenado de entusiasmo a la comunidad educativa del colegio ceutí, que ya ha comenzado a rendir homenaje al nuevo Papa. “Hoy a las 12 bajamos al patio con todos los alumnos y profesores para rezar por él. También planeamos una eucaristía de acción de gracias en los próximos días”, adelanta Díez, que reconoce la emoción vivida durante el funeral de Francisco, celebrado ayer en la parroquia de Los Remedios: “Fue un momento de oración por el Papa saliente y de bienvenida al nuevo”.
Con solo 69 años, León XIV se convierte en uno de los papas más jóvenes de las últimas décadas, lo que augura —Díez espera— un pontificado largo y fructífero. Su elección, en la cuarta votación del cónclave y en un tiempo récord, ha sorprendido por su rapidez. “En un cónclave con tantos cardenales y tan diversos, que haya salido tan rápido dice mucho de su perfil”, apunta el director.
Respecto al nombre elegido, Díez lo interpreta como una clara declaración de intenciones: “León XIII fue quien inició la doctrina social de la Iglesia con la encíclica Rerum Novarum. Creo que León XIV seguirá esa línea: compromiso social, cercanía a los pobres, atención a migrantes y búsqueda de la paz, que fue la palabra más repetida en su primer discurso”.
La esperanza en un papado dialogante, coherente y capaz de actualizar la forma de transmitir el mensaje evangélico también forma parte de sus expectativas: “El mensaje es el de siempre, pero hay que saber explicarlo y contagiarlo, y él sabrá hacerlo desde el diálogo y la comunidad, como buen agustino”.
Sobre una posible visita del Papa León XIV a España, Díez no se atreve a poner fecha, pero no duda de que ocurrirá: “Con su juventud y sus raíces, seguro que pisará suelo español. No sé si en uno o diez años, pero vendrá”.
Concluye con una sonrisa y una certeza: “Hoy me siento feliz y orgulloso de ser agustino. Pero también es una responsabilidad, porque ahora nos mirarán con lupa. Nos toca seguir dando ejemplo, más que nunca”.

