La Biblioteca Pública Adolfo Suárez acoge desde hoy una nueva edición de la terapia para dejar de fumar impulsada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). El encargado de coordinar esta iniciativa en la ciudad, Francisco Marchante, médico jubilado y voluntario de AECC, ha explicado que se trata de un programa dirigido a fumadores activos que deseen abandonar el hábito del tabaco, mediante una combinación de sesiones informativas, apoyo psicológico y tratamiento farmacológico.
“Hoy comenzamos con una sesión informativa dirigida a fumadores que son candidatos a iniciar una terapia de abordaje del tabaquismo”, ha indicado Marchante, destacando que esta actividad lleva realizándose en Ceuta desde hace ya tres años. El único requisito para participar es ser fumador activo y tener la voluntad de dejarlo. Aunque se prioriza a pacientes oncológicos, cualquier persona interesada puede acceder si hay plazas disponibles.
La terapia constará de cinco sesiones presenciales, de una hora y media cada una, que comenzarán la próxima semana. Durante las primeras sesiones se trabaja la motivación y el análisis del hábito, y “a partir del 19 de junio proponemos el abandono del tabaco”, ha detallado Marchante. El proceso se consolida hacia mediados de julio, cuando comienza una fase de seguimiento que se extiende hasta junio de 2026, con revisiones a los dos, seis y doce meses.
El tratamiento se basa en la terapia cognitivo-conductual, una estrategia que busca que el fumador entienda por qué fuma, qué le aporta el tabaco y cómo romper con los automatismos asociados a su consumo. “Esto se apoya en un tratamiento farmacológico con evidencia científica que puede duplicar las posibilidades de éxito”, ha explicado. Según los datos que maneja la AECC, el porcentaje de abstinencia al año se sitúa entre el 35 y el 40 por ciento, mientras que el resto experimenta recaídas. “Incluso cuando no se consigue el objetivo completo, se produce un cambio de mentalidad que también es importante”, ha afirmado Marchante.
Los grupos estarán formados por entre 15 y 20 personas para garantizar una atención adecuada. Aunque pueden participar personas de cualquier edad, Marchante ha señalado que la media de los asistentes suele ser superior a los 45 años. “Los jóvenes no acuden tanto, probablemente porque aún no perciben los efectos negativos del tabaquismo”, ha comentado, subrayando la importancia de reforzar la prevención desde la adolescencia y en entornos escolares.
El coordinador ha querido lanzar también un mensaje de advertencia sobre el uso del vapeo, que considera una puerta de entrada al tabaquismo. “No me aguanto sin decirlo: el vapeo está generando una nueva generación de fumadores en potencia”, ha zanjado.
