La angustia de los vecinos de varias barriadas va en aumento. En los últimos días, las redes vecinales han compartido vídeos, mensajes y testimonios sobre la presencia constante de una mujer que, presuntamente, sufre un trastorno mental grave y que deambula día y noche por las calles, visiblemente desorientada, con actitudes erráticas y en ocasiones, preocupantes para su entorno, llegando a entrar en casa ajenas.
La historia es tan compleja como delicada. Según las personas que han intentado ayudarla o han sido testigos de sus comportamientos, esta mujer habría estado ingresada en el hospital en observación psiquiátrica, pero fue dada de alta poco después. Desde entonces, su presencia ha causado inquietud tanto por su seguridad como por la del vecindario.
Una vecina relata cómo encontró a la mujer dentro de su vivienda a primera hora de la mañana, tras haberse colado presuntamente por una ventana. “No sabíamos quién era, apareció vestida de negro en el baño. Nos despertamos y la encontramos allí dentro, sin saber cómo había entrado ni qué buscaba”, cuenta.
La situación se ha repetido en varias calles del barrio, donde vecinos aseguran haberla visto llamar insistentemente a puertas, entrar en patios comunitarios y en algún caso, ser víctima de una agresión tras haber sido confundida con una intrusa. “Lo que más miedo me da”, expresa otra residente, “es que alguien piense que es una delincuente y le haga daño. O que en un brote, ella misma acabe hiriendo a alguien sin querer”.
Detrás de estos testimonios se esconde una realidad aún más dolorosa: Ceuta no cuenta actualmente con un centro de salud mental residencial que permita acoger y tratar a personas con trastornos graves que no tienen un entorno familiar o social que pueda hacerse cargo de ellas. Aunque existen recursos como la Cruz Blanca o atención ambulatoria desde el Hospital Universitario, muchos coinciden en que no son suficientes para casos tan extremos.
“Esta mujer necesita un tratamiento continuado, un entorno seguro y profesionales que la acompañen. No puede estar sola en la calle. No por ella, sino por todo lo que podría pasarle, o hacer sin intención”, apuntan algunos vecinos, que ya han contactado con los servicios sociales municipales y aseguran haber recibido atención, aunque sin soluciones inmediatas.
El caso de esta mujer pone de manifiesto un problema más amplio: la carencia de recursos en salud mental en la ciudad autónoma y la dificultad para atender situaciones que combinan vulnerabilidad social, enfermedad psiquiátrica y desamparo institucional.
La ciudadanía, por su parte, pide una intervención urgente y coordinada. “No se trata de criminalizarla. Todo lo contrario. Se trata de que alguien actúe antes de que ocurra una desgracia, por ella y por todos”, concluye una vecina.
