Los primeros observadores han culpado de la muerte de estos centenares de peces – bogas en su gran mayoría – que han aparecido este miércoles en la barbateña playa de Los Caños de Meca, a la impresionante presencia de las algas invasoras en las aguas y la orilla de esta playa, aunque no está del todo claro.
Para esclarecer el misterio, hemos consultado con José Carlos García, Catedrático de Biología Marina de la Universidad de Sevilla cuyo equipo se dedica activamente a la investigación de la Rugulopterix okamurae, el alga invasora del Pacífico que apareció por primera vez en 2015 en las playas de Ceuta.
El profesor García apunta a dos posibilidades, que el arribo de peces muertos sea producto de un descarte de un pesquero, o que sea culpa del alga, aunque señala que, con los datos disponibles, no se puede asegurar que esta sea la responsable.
Ha explicado que ciertamente el alga, como las plantas terrestres, consume oxigeno de noche al no poder realizar la fotosíntesis por la falta de luz solar. Si “se alinean las estrellas negativamente” dice, y se combinan varias circunstancias como que la temperatura del agua en la zona sea anormalmente elevada -aunque pueda ser solo una noche- y no se renueve el agua, esto puede provocar que el nivel de oxígeno en el agua caiga pudiendo ser la causa de la muerte de muchos peces, especialmente si han quedado atrapados en la zona hipóxica y no han encontrado una salida a tiempo. Si a ello se le suma procesos de descomposición de algas muertas en la columna de agua, la carencia de oxígeno puede ser mayor. Esto puede producirse cerca de la costa en una zona de calas o ensenadas debido a lo que denomina pre-arribazón, es decir, las algas que aún no han sido expulsadas por el oleaje y mareas a la playa (arribazón) pero se acumulan flotando atrapadas en una zona sin apenas mezcla de agua ni corriente, comenzando muchas de ellas a descomponerse.
Sin embargo, hay elementos en esta situación que le suscitan dudas, como que solo hayan arribado muertas bogas, un pez generalista y adaptativo y no otros más especialistas y sensibles que existen en la zona y en no es especialmente vulnerable ni sensible a la contaminación o a déficit de oxígeno.
Por los motivos expuestos, el catedrático apunta a otra hipótesis: que los peces muertos sean producto del descarte de un barco pesquero, dado el escaso o nulo interés comercial que tiene esta especie.
Por esto, dado que el descarte se esparciría camino de la costa en diferentes lugares, recomienda a los observadores salir de la cala, en direcciones Este y Oeste, para comprobar si hay peces o no también en zonas donde no hay algas.
Al margen de que las algas invasoras pudieran haber causado la muerte de estos peces, tienen evidentes efectos perjudiciales para el medio ambiente y la zona en la que se asientan, afectando especialmente al turismo y la pesca, ha señalado el biólogo.
