La fe salió al encuentro de la necesidad, y Ceuta respondió. Tras el llamamiento lanzado hace apenas unos días por la Cofradía de La Encrucijada, que pedía colaboración para reforzar el cortejo procesional del Jueves Santo, la respuesta no ha podido ser más elocuente: se han agotado las túnicas. La hermandad ha confirmado a través de sus redes sociales que el número de hermanos de luz ha superado todas las expectativas, lo que permitirá una salida procesional “digna de nuestra historia y devoción”.
“Nos hemos quedado sin túnicas”, anuncia con emoción la Junta de Gobierno en un mensaje público en el que agradece la entrega de cofrades y devotos. El hermano mayor, Pedro Mariscal, ha confirmado a este medio que se trata de un cortejo “digno, sencillo y humilde, como es nuestra hermandad”, y ha celebrado el entusiasmo con el que se ha recibido el regreso de La Encrucijada a su sede canónica, la parroquia de San José.
Días atrás, la cofradía había hecho un llamamiento público al constatar que el cortejo era más reducido de lo habitual, especialmente en lo relativo a los hermanos de luz. Aunque ya se contaba con una base sólida, la Junta consideró importante reforzar el acompañamiento, y puso a disposición de los interesados túnicas y papeletas de sitio desde su casa de hermandad. La reacción de la ciudadanía no se hizo esperar: la parroquia se llenó de gestos de compromiso, jóvenes decididos a vestir la túnica por primera vez y hermanos veteranos que volvían con renovado fervor.
Para quienes no hayan podido participar en el cortejo por falta de túnicas, la hermandad lanza un mensaje de aliento: “La cofradía es mucho más que una túnica: es oración, es comunidad, es presencia”. Con ese espíritu, La Encrucijada se prepara ya para un Jueves Santo que se anticipa inolvidable, envuelto en incienso, silencio y gratitud.
