El 1 de noviembre de 1940, durante la festividad de Todos los Santos, se oficiaba por primera vez la sagrada Eucaristía en la iglesia de la Almadraba, un templo construido gracias al empeño de vecinos que deseaban tener un lugar de culto en su barriada pesquera. Entre los impulsores de esta iniciativa destacan D. Antonio Fuentes y D. Cándido Orbañanos, quienes trabajaron incansablemente para establecer este punto espiritual, social y cultural en la comunidad.
A lo largo de 84 años, la Iglesia de la Almadraba ha sido un faro de esperanza y consuelo, especialmente en los momentos de dificultad. La Virgen del Carmen, patrona de los marineros, ha sido el refugio espiritual durante los temporales de levante y las adversidades de la vida cotidiana. Las festividades en su honor, especialmente el 16 de julio, han llenado de alegría y fraternidad la barriada, recordando tiempos de regatas, cucañas y procesiones, que unieron a la comunidad en una gran familia.
Sin embargo, en enero de 2021, la situación de la iglesia cambió drásticamente. Tras detectar graves deficiencias estructurales, se declaró su ruina, lo que llevó a los fieles a trasladar su culto a la Santa Iglesia Catedral. A pesar de la adversidad, la devoción por la Virgen del Carmen no se apagó. En mayo de 2024, los feligreses realizaron una emotiva procesión hacia la Parroquia de Nuestra Señora de Los Remedios, donde fueron recibidos con los brazos abiertos y el sonido festivo de las campanas.
Este próximo 1 de noviembre de 2024, la comunidad de la Almadraba se reunirá una vez más en la Parroquia de Nuestra Señora de Los Remedios para celebrar la Santa Eucaristía en conmemoración de la primera misa oficiada hace 84 años. A las 09:30 horas, los asistentes se unirán en un Santo Rosario, y tras la misa, compartirán un desayuno con chocolate y churros, simbolizando la unión y el cariño que ha caracterizado a la barriada a lo largo de su historia.
Así, con la esperanza de un futuro templo que represente su legado, la comunidad de la Almadraba se aferra a su tradición, esperando celebrar el próximo aniversario en un espacio que devuelva la iglesia a su barrio. ¡Viva la Virgen del Carmen!
