Paso a paso, midiendo cada centímetro para maniobrar con sumo cuidado y delicadeza, la Flagelación ha vuelto a dejar con el corazón en la garganta a los cientos de fieles que como cada año acuden a su Oratorio para deleitarse con la pericia de los costaleros para sacar a Nuestro Padre Jesús de la Flagelación y María Santísima de la Caridad de la estrechísima calle Teniente Pacheco.
La mañana de preparativos bajo el sol en la sede, en la que se ha llevado a cabo el rezo del Ángelus, la ofrenda floral y la imposición de medallas a los nuevos miembros, ya auguraba que la de hoy sería una jornada diferente.
Finalmente las nubes se han portado y el Cristo de la Flagelación y María Santísima de la Caridad han procesionado arropados por los ceutíes a lo largo de Pasaje Mina y las calles Isabel Cabral y Agustina de Aragón. Al grito de "al cielo con el Hijo de Dios" la primera Imagen ha abandonado el Oratorio puntual a las siete menos diez. Media hora después su Madre ha bailado al son del himno nacional para ir a su encuentro.
La nueva Cruz de Guía -propiedad del padre de un miembro de la hermandad y donada a la misma tras su muerte- guiará a la comitiva a través de la Calle Real, la Plaza de los Reyes, Camoens, el Paseo del Revellín Revellín, Constitución, Victori Goñalons, Jáudenes y O’ Donnell hasta alcanzar la Carrera Oficial.
Los Titulares han ido en todo momento acompañados por la Banda de Cornetas y Tambores Virgen de los Llanos, de Albacete, que hoy estrena su marcha dedicada a Nuestro Padre Jesús de la Flagelación, y de la Asociación Músico Cultural Banda de Música de Tocón, de Granada, que ha puesto la carne de gallina a los fieles a su paso junto al palio de la Virgen.
Se trata de una procesión larga, ya que la Flagelación no volverá a su Oratorio hasta casi la una de la madrugada donde a la luz de los cirios se recogerán con la misma precisión con la que lograron sacar los imponentes pasos de la angosta vía.
