En la sede de Alas Protectoras, situada en el antiguo local del parque de bomberos en Juan de Juanes, Abdeselam Mohamed –fotógrafo solidario y representante de la asociación– ha estado explicando a Ceuta Televisión la extensa labor que llevan a cabo. A lo largo de la jornada, se ha destacado que, aunque llevan apenas un año trabajando en este local, la experiencia de la asociación se extiende a lo largo de diez años en otros espacios, lo que ha permitido afianzar su compromiso con la comunidad.
Una ayuda alimentaria que nace en el mes de Ramadán
Mohamed ha comentado que la entrega del local se produjo el año pasado, en el mes de Ramadán, un periodo especialmente sensible para la comunidad. Desde ese momento, la labor de la asociación se ha centrado, de forma prioritaria, en proporcionar ayuda alimentaria a personas y familias necesitadas. “Hemos observado que, en momentos de mayor vulnerabilidad, es esencial ofrecer alimentos a quienes más lo necesitan”, ha afirmado Mohamed. La ayuda se brinda de manera puntual cuando la situación es emergente: en estos casos, la persona que acude no necesita presentar documentación, ya que la asistencia se entrega de forma inmediata. Sin embargo, si la necesidad se vuelve recurrente y se convierte en una ayuda mensual, se exige la presentación de la documentación correspondiente (DNI, padrón, requisitos del SEPE, entre otros).
La labor se extiende a un total de 45 usuarios, aunque la asistencia habitual ronda a unos 30, fluctuando según las circunstancias familiares y la disponibilidad de cada uno. Mohamed ha explicado que, en el día a día, algunos usuarios son constantes, mientras que otros aparecen de forma intermitente. “El objetivo es que, desde Alas Protectoras, podamos cubrir las necesidades inmediatas de alimentación de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, y esto lo conseguimos gracias al esfuerzo de nuestros voluntarios y al apoyo solidario de la comunidad”, ha asegurado.
El fotógrafo solidario y la recaudación de alimentos
Una de las particularidades de la labor de la asociación es la innovadora estrategia del “fotógrafo solidario”. Mohamed, que se dedica al deporte y a cubrir diversos eventos, utiliza su cámara como herramienta para conectar con la comunidad. “Cuando cubro eventos y publico mis fotos en mis redes, la gente no me cobra nada por las imágenes. En cambio, muchas veces me ayudan donándome alimentos: me han llegado mensajes pidiéndome, por ejemplo, leche o atún, y así se va completando la ayuda”, ha explicado.
Esta metodología ha permitido que, en lugar de realizar aportaciones monetarias, los donantes colaboren directamente con alimentos esenciales como huevos, patatas, pollo, arroz y otros productos básicos. La asociación, que se gestiona de manera solidaria y sin ánimo de lucro, ha estado recibiendo las donaciones en su propio vehículo, y los voluntarios –actualmente son tres– se encargan de distribuir los alimentos a aquellos que no pueden acudir al centro, especialmente las personas mayores o aquellas con dificultades de movilidad.
Logística, retos y el compromiso con la comunidad
La logística de la entrega de alimentos se organiza de manera personalizada. Mohamed ha explicado que, en algunos casos, se realizan compras en función de la composición familiar de los usuarios. “Si una familia está compuesta por cuatro o seis personas, se realiza una compra adaptada a sus necesidades, y luego se coordina la entrega directamente a domicilio a través de llamadas telefónicas”, ha detallado. Además, el centro cuenta con un número de contacto (ubicado en el antiguo local de Juan de Juanes) para que los usuarios puedan solicitar la recogida de alimentos sin inconvenientes.
Otro aspecto relevante que ha mencionado Mohamed es la realidad de la pobreza en Ceuta. “La pobreza en Ceuta se manifiesta en tres niveles: hay quienes apenas reciben ayuda, aquellos que perciben entre 400 y 600 euros y quienes, a pesar de trabajar, ganan apenas mil o poco más. Este abanico de situaciones hace que la necesidad de apoyo sea muy variada, y nosotros intentamos cubrir esa diversidad con nuestro trabajo”, ha señalado. Según Mohamed, la situación es especialmente crítica entre los jóvenes, quienes a menudo se cortan de acudir a centros de ayuda debido a prejuicios o por sentirse estigmatizados al solicitar apoyo.
La experiencia de Mohamed en el ámbito solidario no es nueva; ha trabajado durante 25 a 30 años en diversas asociaciones, incluso en Marruecos, participando en caravanas y colaborando en situaciones de emergencia. “Mi vida siempre ha estado ligada a la solidaridad. He trabajado en asociaciones tanto aquí como en Marruecos, y he aprendido que la verdadera ayuda nace del compromiso genuino de las personas con el prójimo”, ha comentado con orgullo.
La visita a Alas Protectoras ha sido un reflejo del espíritu de colaboración que caracteriza a la comunidad ceutí. Mohamed ha invitado a todos aquellos que deseen ayudar a ponerse en contacto con la asociación, ofreciendo el número de teléfono de la sede del foro de voluntarios. “Si alguien quiere echar una mano, ya sea donando alimentos o colaborando en la organización, puede contactarnos. Nuestro local está en Juan de Juanes, en el antiguo parque de bomberos, y estamos siempre dispuestos a recibir a quienes quieran contribuir con este granito de arena”, ha declarado.
En palabras de Mohamed, “la solidaridad es el motor que nos impulsa. Cada donación, cada llamada, cada colaboración suma para seguir adelante y para hacer frente a las necesidades que existen en nuestra comunidad. Nuestro objetivo es que este centro se convierta en un espacio de apoyo permanente, donde todos se sientan bienvenidos y se beneficien de la ayuda que ofrecemos”.
El testimonio de Mohamed ha dejado claro que, aunque la labor es compleja y los desafíos son muchos, la unión y la solidaridad de la gente de Ceuta están marcando una diferencia significativa. “La gente aquí es muy solidaria. Siempre se acercan, ya sea en las redes o en persona, y nos demuestran que están dispuestos a ayudar. Es este espíritu lo que nos anima a seguir trabajando día tras día”, ha concluido.
La labor de Alas Protectoras, liderada con dedicación por Abdeselam y su equipo de voluntarios, se ha convertido en un ejemplo de cómo la acción solidaria puede transformar vidas. En un entorno marcado por las dificultades económicas y la diversidad de necesidades, la asociación está ofreciendo no solo alimentos, sino también esperanza y un apoyo real a quienes más lo necesitan. La invitación está abierta a toda la comunidad a sumarse a esta causa, porque, como insiste Mohamed, “aquí todos somos una gran familia y cada granito de arena cuenta para construir un futuro mejor para todos”.
