El médico ceutí Julián Domínguez, responsable del servicio de Medicina Preventiva y Salud Laboral del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE), ha regresado de una misión humanitaria en Mozambique, donde ha formado parte del dispositivo coordinado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
El objetivo de la intervención ha sido claro y concreto: potabilizar agua para una población de aproximadamente 15.000 habitantes, gravemente afectada por las inundaciones en el sur y centro del país africano, y dejar instalada una infraestructura operativa que garantice el suministro en el futuro.
Una misión centrada en la potabilización del agua
Domínguez partió el 31 de enero hacia Mozambique y desarrolló su labor en la provincia de Gaza, en una zona próxima a la capital provincial, Xai-Xai, concretamente en el municipio de Chilembene, en el entorno rural de Chókwè.
La misión requirió el desplazamiento de dos camiones articulados con el equipamiento necesario, además de un vehículo para el personal. El despliegue permitió instalar una potabilizadora destinada a abastecer no solo a la población local, sino también a miles de desplazados.
Al llegar, el equipo se encontró con una situación de gran complejidad: zonas anegadas, asentamientos improvisados y alrededor de 12.000 personas alojadas en tiendas de campaña, además de población refugiada en colegios y edificios públicos.
Un contexto de extrema vulnerabilidad
Mozambique es uno de los países con menor nivel de renta del mundo y la inundación agravó una situación ya precaria. Centros de salud y colegios quedaron afectados, se perdieron cosechas y murieron animales. En localidades próximas al río Limpopo, algunas áreas fueron arrasadas por el agua.
En este contexto, el trabajo del equipo español se centró en combatir el cólera y las enfermedades de transmisión hídrica, directamente relacionadas con el consumo de agua contaminada tras las inundaciones.
Aunque la malaria registraba una media de diez nuevos casos diarios en una población estimada de más de 25.000 personas —incluyendo desplazados—, la intervención española tenía un objetivo muy específico: garantizar el acceso a agua potable segura y reducir la incidencia de infecciones por diarreas y patologías asociadas.
La labor sanitaria y epidemiológica
Julián Domínguez actuó como epidemiólogo y médico del equipo, supervisando tanto la evolución de las enfermedades como la salud del propio personal desplazado. Su día a día incluía visitas a centros de salud, coordinación con epidemiólogos locales y organismos internacionales, seguimiento de profilaxis antimaláricas del equipo y atención a incidencias médicas menores.
Asimismo, realizó labores de consultoría sanitaria con profesionales locales y evaluó la evolución de las infecciones hídricas para comprobar la eficacia del sistema de potabilización.
El sanitario ceutí subraya que la cooperación no consistió en una actuación puntual: además de instalar la potabilizadora, se formó a trabajadores locales para garantizar la continuidad del servicio. “No es una cooperación de llegar, dar agua y marcharse”, resume. La infraestructura queda operativa y en manos de personal capacitado para su mantenimiento.
Relevo y continuidad del proyecto
Tras su regreso, fue sustituido por la doctora Prieto, epidemióloga procedente de Jerez, quien ha continuado con las mismas funciones, incluida la recopilación de datos y la entrega formal del material a las autoridades mozambiqueñas, proceso coordinado por la jefatura de misión y la embajada española.
El despliegue de cooperación concluirá previsiblemente esta semana, quedando instalada la potabilizadora y estructurado el sistema de funcionamiento local.
Balance personal y profesional
Domínguez reconoce que "ha sido una misión dura, especialmente por el contexto humano y sanitario". El viaje de regreso se prolongó durante 44 horas y el equipo vivió en tienda de campaña, en condiciones exigentes.
Pese al cansancio, el responsable de Medicina Preventiva del HUCE destaca el valor de la experiencia: el agradecimiento de la población, la sensación de deber cumplido y la convicción de que la cooperación al desarrollo debe implicar transferencia de conocimiento y autonomía futura.
Actualmente, sigue vinculado como uno de los directores asistenciales del hospital de campaña español del equipo de respuesta a emergencias, manteniendo disponibilidad para futuras intervenciones, siempre priorizando su responsabilidad en Ceuta.
La misión en Mozambique deja una infraestructura operativa y un grupo de trabajadores formados para garantizar el acceso al agua potable en una de las zonas más castigadas por las inundaciones. Un trabajo técnico, preciso y silencioso que, durante quince días, situó a un profesional ceutí en primera línea de la cooperación internacional.
