Cuando los agentes de la Policía Local llegaron a casa de su compañero lo encontraron al lado de su mujer, que se desangraba junto a él en la cocina; este dijo varias cosas, entre ellas: "Qué te he hecho después de 20 años juntos", repitió varias veces según los testigos que este miércoles por la tarde prestaron declaración ante la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz desplazada en Ceuta. A estos también les hizo una pregunta que le señala como responsable de lo ocurrido aquel 14 de marzo de 2022 en Parques de Ceuta: "¿La he matado?". Por contra, la niña, presente en la casa dio entonces el mismo testimonio que en el día de ayer delante de las magistradas.
Lo expuesto en la jornada de tarde de la segunda sesión del juicio por el mediático caso de supuesta violencia machista parece apuntar a que A.G.D. acabó con la vida de su esposa disparándole con el arma reglamentaria. Los dos principales pilares de su defensa no encontraron apoyo en los testimonios que policías locales, nacionales y personal de Recursos Humanos de la Ciudad Autónoma realizaron este martes. Ninguno era conocedor de que el acusado tuviese enfermedad mental alguna y los agentes desplazados al domicilio el día del suceso rechazan que este hablara de accidente alguno o que señalara a su hija como autora del tiro mortal.
Las testificales se dividieron en dos bloques. Uno en el que intervinieron las personas de su entorno laboral, que debían conocer que A.G.D. padecía problemas de salud mental -su abogada dice que sufre de un trastorno bipolar, otro paranoide y un tercero asociado al consumo de alcohol-, pudiendo haberle limitado para tener un arma. Dos responsables de Recursos Humanos de la Ciudad y el jefe de la Policía Local se encargaron de hablar sobre ello y ninguno sabía nada sobre que el hombre padeciera problema psíquico alguno.
"Nunca ha mencionado nada ni mostró comportamientos que parecieran acordes con ello", indicaron el cabeza del cuerpo municipal, Sebastián Vega, y uno de los ex directores de recursos humanos de la Ciudad. Sí reconocieron que a A.G.D. le fue retirada la pistola en dos ocasiones, en 2001 y 2007, pero por motivos distintos a los que ahora esgrime su letrada para restarle responsabilidad en el asesinato.
El horror en una cocina
Cuatro de los agentes -uno de la Policía Nacional y los restantes de la municipal- que estuvieron en el domicilio de Parques de Ceuta el día del fallecimiento de Lozano, pasaron este miércoles por la Audiencia Provincial para narrar ante el jurado popular lo que vivieron aquella jornada. Salvo uno, que se mostró dubitativo -señalándole tanto la Fiscalía como la defensa las contradicciones en su testimonio- todos coincidieron en contar una historia muy similar, que empieza con cómo recibieron el aviso para acudir a Parques de Ceuta.
Los efectivos fueron contactados por radio y salvo al del CNP, a ninguno se le concretó si A.G.D. había sido el autor del disparo. Al llegar allí se lo encontraron en la cocina, inmóvil, tapándole la herida a Lozano, que yacía la muerta en el suelo: "Qué he hecho" o "qué te he hecho después de 20 años juntos", fueron algunas de las expresiones que los agentes escucharon decir al acusado.
A excepción de eso, y de preguntar posteriormente a sus compañeros si la había matado, el hombre no exteriorizó "ninguna emoción". Dicen que no se le vio llorar. Que solo pidió lavarse las manos, cosa que no le permitieron y cambiarse de ropa, accediendo a dejarle una sudadera para que no saliera con el uniforme de la Policía Local.
A su marcha pasó por encima del cadáver, que taponaba la entrada al domicilio. Su hija le gritaba "asesino" y "la has matado". Además, en virtud de lo relatado por el miembro de la Policía Nacional que le tomó testimonio a la pequeña -que tenía por entonces 17 años- sobre la misma escena del crimen, esta expresó entonces exactamente el mismo desarrollo de los hechos que sostuvo ayer en la sala.
Por contra, el hombre, que "dio las manos directamente para que le esposaran sin necesidad de pedírselo", no habló "en ningún momento" de que la muerte de Lozano hubiera sido fruto de un accidente o de que su hija fuera la autora del disparo.



