El juez y escritor Joaquim Bosch presentado, esta tarde, su último libro ‘Jaque a la democracia’, en un acto en el que ha analizado con contundencia cómo la revolución digital, el auge de los discursos de odio y el debilitamiento de las instituciones están socavando las bases del sistema democrático tanto a nivel global como en el contexto español.
“La principal motivación para escribir este libro fue la constatación de una regresión democrática en todo el mundo, impulsada por la irrupción de Internet y la expansión de movimientos autoritarios”, ha explicado Bosch durante la presentación. Señalando, además, cómo estos procesos vienen acompañados de un crecimiento del racismo, la xenofobia y el freno a los avances en igualdad de género.
Bosch identifica figuras como Donald Trump como símbolos de este retroceso. “Su negativa a aceptar los resultados electorales y su apoyo al asalto del Capitolio marcaron un punto de inflexión”, advirtió. Así, el juez alerta de que su influencia sigue creciendo, tanto dentro del Partido Republicano como en otros movimientos políticos en Europa y España.
Durante la entrevista, Bosch ha insistido en la necesidad de reforzar las instituciones democráticas como garantes del equilibrio de poder: “Democracia no es solo votar cada cuatro años. Sin contrapesos reales, como tribunales independientes o una prensa libre, puede consolidarse un régimen autoritario con apariencia democrática”.
En cuanto a herramientas sociales, ha destacado el papel fundamental de la educación y el diálogo como antídotos frente a la polarización y los discursos de confrontación: “No se puede ver al que piensa diferente como un enemigo al que exterminar. Necesitamos más espacios de encuentro y convivencia”.
Desde Ceuta, y preguntado por los “jaques” locales a la democracia, Bosch ha abordado la presión migratoria que vive la ciudad y la instrumentalización política de esta realidad: “Relacionar inmigración con delincuencia es una barbaridad sin base estadística. El 98% de las personas extranjeras en España no cometen ningún delito”, asegurando que utilizar el fenómeno migratorio para generar rechazo y división es profundamente antidemocrático, y subrayando la importancia de regular estos flujos desde el respeto a los derechos humanos.
En relación con el debate actual sobre el reparto de menores migrantes entre comunidades autónomas, Bosch ha recordado que “hasta hace poco era una cuestión de Estado, con consenso entre los principales partidos”, lamentando que ahora se esté usando para alimentar discursos excluyentes: “expulsar a seis millones de personas extranjeras no solo es inviable, sino que sería un error económico y social gravísimo”.
Con Jaque a la democracia, Bosch lanza una llamada de atención sobre la fragilidad del sistema democrático y la necesidad urgente de defenderlo tanto desde las instituciones como desde la ciudadanía.
