La ilusión ha durado poco en la barriada de San Amaro. Tras el derribo, la pasada semana, de los solares donde está previsto levantar el futuro local social, los vecinos confiaban en que las obras comenzaran de manera inmediata, dando por fin respuesta a una reivindicación histórica del barrio. Sin embargo, la realidad ha sido muy distinta y ha devuelto a la asociación vecinal a un escenario de incertidumbre, retrasos y desencanto.
Lejos de iniciarse los trabajos, los residentes han conocido —a través de una conversación con la consejería correspondiente— que, tras la cesión del terreno militar, aún deben esperar al cercado del solar por parte del Ministerio de Defensa, un paso previo que, según denuncian, no solo retrasa el proyecto, sino que podría suponer un gasto innecesario de dinero público.
Expectativas frustradas tras el derribo
El derribo de los solares fue interpretado por los vecinos como la señal definitiva de que el proyecto avanzaba. Después de años de peticiones, reuniones y promesas, San Amaro veía por fin un gesto tangible. Sin embargo, ese optimismo se ha transformado rápidamente en malestar y sensación de engaño.
El presidente de la Asociación de Vecinos de San Amaro, Manuel Díaz, explica que este asunto se ha tratado de forma continuada con la Ciudad y con la consejería a lo largo de todo el año 2025. Según señala, desde comienzos de año se venía recordando de manera mensual que el terreno militar iba a quedar disponible en algún momento, por lo que la expectativa era que, llegado ese instante, las actuaciones se pusieran en marcha de forma inmediata.
“Nuestra sorpresa es que creemos que no va a ser así”
Díaz no oculta su decepción ante la situación actual. En palabras del presidente vecinal, la sorpresa ha sido comprobar que, aun teniendo ya el terreno, el proceso no se acelera, sino que se introduce un nuevo paso que alarga los plazos. El cercado previo del solar implica, además, que posteriormente habrá que licitar los locales, esperar a que se publique la documentación y aguardar una nueva decisión administrativa antes de ver maquinaria trabajando en la zona.
La asociación vecinal solicitó expresamente que la Ciudad negociara con el Ministerio de Defensa una cesión del terreno sin necesidad de cerrarlo, con el objetivo de evitar un trámite que consideran innecesario. Sin embargo, según denuncian, esta posibilidad no ha prosperado, bien por falta de entendimiento entre administraciones o porque, directamente, no se ha gestionado.
Un muro que podría levantarse para luego derribarse
Uno de los aspectos que más indignación genera entre los vecinos es la posibilidad de que se vaya a levantar un muro de cerramiento que, en un futuro próximo, tenga que ser derribado para construir el local social. Para la asociación, esto supone un derroche de dinero público y un ejemplo claro de mala planificación.
Tal y como relatan, ya están preparados los bloques para que, previsiblemente, comiencen los trabajos de cerramiento del terreno. Un escenario que consideran absurdo si, en un plazo relativamente corto, se decide iniciar la construcción del local social y ese muro deja de tener sentido.
Incertidumbre y promesas incumplidas
La preocupación vecinal se agrava ante la falta de plazos claros. Díaz reconoce que existe incluso la posibilidad de que, en un mes, el cerramiento se retire y comiencen las obras, pero también teme que el escenario más probable sea el de meses de espera indefinida, a la espera de que la consejería tome una decisión firme.
Este tipo de situaciones no son nuevas para los vecinos de San Amaro. Desde la asociación lamentan que, en numerosas ocasiones, se les haya trasladado mensajes excesivamente optimistas que luego no se cumplen. Promesas de “el mes que viene está terminado” que se convierten en retrasos de siete u ocho meses, alimentando una sensación de desgaste y desconfianza.
“Preferimos que nos digan la verdad”
La asociación vecinal reclama transparencia y sinceridad. Prefieren conocer con exactitud cuándo se podrá iniciar la obra, aunque la fecha sea lejana, antes que seguir acumulando falsas expectativas que derivan en frustración y conflictos.
El local social de San Amaro, concebido como un espacio de encuentro y cohesión para el barrio, vuelve así a convertirse en símbolo de los problemas administrativos y de coordinación entre instituciones. Un proyecto necesario, largamente esperado, que comienza su andadura con un inicio en falso y que mantiene a los vecinos a la espera de que, esta vez sí, las promesas se conviertan en hechos.

