El mes sagrado de Ramadán, considerado el momento más importante del calendario islámico, se vive con entusiasmo en Ceuta, especialmente entre los más jóvenes. Así, el Centro Cultural Al Idrissi ha preparado un programa de actividades para que los niños aprendan sobre el significado de este mes sin necesidad de ayunar, pero fomentando la cercanía con sus raíces religiosas.
El secretario del centro, Jalil Mohamed, explica que el objetivo principal es enseñar a los niños los valores y prácticas del Ramadán a través de distintas iniciativas: "se han preparado actividades relacionadas con el Corán, recitales de 'Shajuit' -que consiste en recitar el Corán de manera oral-, y un Iftar, la tradicional ruptura del ayuno, que en nuestro caso es un encuentro multicultural”, ha señalado Mohamed.
Entre las actividades, los niños también participan en conciertos de música sacra, talleres y otras iniciativas que buscan transmitir la esencia del mes sagrado. “Aunque los pequeños no ayunan, disfrutan mucho y aprenden a conocer las raíces de nuestra religión. Curiosamente, los niños más pequeños son los que más quieren intentar ayunar, aunque sea solo hasta el mediodía”, ha añadido.
Para Jalil Mohamed, transmitir el significado del Ramadán a los jóvenes es fundamental: “Los jóvenes son la base del Islam. Para nosotros, el año tiene 11 meses, y el mes de Ramadán es el mejor de todos. Celebrarlo es esencial, no solo por la tradición, sino por la conexión espiritual que nos ofrece”. Con 66 años de experiencia celebrando el Ramadán, Mohamed asegura que “si nos faltara el Ramadán, nos faltaría algo muy importante en la vida”.
El Centro Cultural Al Idrissi cuenta con más de 600 alumnos, y según Mohamed, el interés por las tradiciones se mantiene fuerte entre las nuevas generaciones: “El 90 por ciento de los niños participa activamente en las actividades del Ramadán. Se pelean por aprender y por celebrar, y eso nos da esperanza sobre el futuro de nuestra cultura y religión”.
Y así, el Ramadán no solo es un mes de ayuno, oración y reflexión para los adultos; en Ceuta, gracias a iniciativas como las del Centro Cultural Al Idrissi, los más pequeños también viven la experiencia de manera educativa, lúdica y comunitaria, fortaleciendo los lazos entre generaciones y reafirmando la identidad cultural de la ciudad.
