Desde enero de 2026, las nóminas en Ceuta serán ligeramente más bajas. El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) incrementa su tipo del 0,8 % al 0,9 %, una subida que afecta tanto a trabajadores como a empresas y que se suma a un contexto ya marcado por elevados costes laborales y escaso margen productivo en la economía local.
El MEI es una cotización adicional destinada a reforzar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social y garantizar la sostenibilidad futura del sistema de pensiones. En la práctica, supone una nueva detracción obligatoria sobre salarios y bases de cotización, sin relación directa con la productividad ni con el nivel de empleo.
Cómo se reparte la subida
Del 0,9 % total, el 0,75 % lo asume la empresa y el 0,15 % el trabajador. Aunque el impacto mensual para el empleado puede parecer reducido, el efecto agregado no es menor.
Un trabajador con un salario bruto anual de 25.000 euros aportará 225 euros al año por este concepto. De ellos, 187,50 euros corresponden a la empresa y 37,50 euros al trabajador, lo que supone una merma mensual en la nómina de entre 2 y 3 euros. La cifra es modesta en términos individuales, pero relevante cuando se multiplica por miles de trabajadores y se acumula con el resto de cotizaciones sociales.
Impacto directo en Ceuta
En una ciudad con una de las tasas de paro más altas de España, fuerte dependencia del sector público y un tejido empresarial dominado por pymes y microempresas, cualquier incremento de los costes laborales tiene un efecto amplificado.
Las empresas ceutíes ya soportan un entorno complejo: baja productividad media, escasa diversificación económica y rigideces normativas que dificultan el crecimiento. En ese contexto, el aumento del MEI actúa como un impuesto adicional al empleo, encareciendo la contratación y reduciendo la capacidad de absorción de salarios más altos o empleo estable.
Desde el punto de vista del trabajador, la subida se traduce en menor salario neto, sin que exista una mejora inmediata o tangible en su prestación futura. El vínculo entre mayor cotización y mejor pensión sigue siendo, para muchos, difuso e incierto.
Autónomos y asalariados, sin excepción
El MEI no distingue entre regímenes: asalariados y autónomos están obligados a pagarlo, con independencia del tipo de contrato, nivel de ingresos o situación económica. No es una opción voluntaria ni un mecanismo flexible: se aplica de forma generalizada y automática.
Además, el calendario ya está marcado. El Gobierno prevé que el MEI continúe incrementándose progresivamente hasta al menos 2029, cuando alcanzará el 1,2 %. Esto significa que la presión sobre salarios y costes empresariales seguirá aumentando en los próximos años.
Una lectura económica incómoda
El debate sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones es legítimo, pero la vía elegida vuelve a apoyarse en más cotizaciones sobre el empleo, en lugar de abordar reformas estructurales de calado: productividad, edad efectiva de jubilación, incentivos al ahorro o crecimiento económico real.
En territorios frágiles como Ceuta, estas decisiones no son neutras. Cada décima adicional en cotizaciones reduce competitividad, desincentiva la inversión privada y estrecha el margen de maniobra de empresas que ya operan al límite.
