jueves. 04.06.2026

En Ceuta, la vida media al nacer sigue estando entre las más bajas de España. A pesar de que en los últimos años se ha observado una ligera recuperación, las cifras no logran acercarse a la media nacional, y en cada dato hay historias de personas, de familias, de gente que quiere vivir más allá de los años que marque una estadística.

Según los datos que circulan públicamente -datos disponibles del INE y estudios recientes- sobre esperanza de vida en esta ciudad autónoma, en 2024 la esperanza al nacer se situó en torno a 81,1 años de media, con mujeres alcanzando alrededor de 83,4 años y hombres aproximadamente 78,8 años

Pero, no siempre ha sido así. Décadas atrás, la esperanza de vida en Ceuta era considerablemente más baja, y aunque con el paso del tiempo ha mejorado, las oscilaciones han sido constantes, y la brecha con otras partes de España continúa y sigue abierta. 

Ceuta se encuentra junto a Melilla entre las regiones con menor esperanza de vida de España, con valores por debajo de los 82 años. En el sur del país, algunas zonas de Andalucía y Extremadura también registran cifras más bajas que la media nacional, aunque las diferencias son menos pronunciadas. Esta situación refleja distintos factores sociales, económicos y sanitarios que influyen en la longevidad de sus habitantes.

A nivel nacional, España supera holgadamente los 83 años de esperanza media de vida. Eso significa que muchos ceutíes nacen con una desventaja: la probabilidad de vivir “menos años” que muchas otras personas en el país.

Más allá de la esperanza: calidad, desigualdades y salud pública 

Los informes recientes no sólo ponen el foco en los años vividos, sino también en la “vida saludable”. En ese indicador, Ceuta y Melilla con cifras similares, muestran resultados por debajo de la media. Eso implica algo crucial: no basta con vivir más años. Vivir con salud, con acceso a cuidados, con estabilidad, con bienestar social y económico o con una red de apoyo, influye tanto o más que los simples años.

En Ceuta, muchos de esos factores son difíciles de separar: la desigualdad económica, la precariedad laboral, el acceso limitado a algunos servicios, los retos derivados de su posición geográfica, los desequilibrios sociales... Todo ello compone el entorno en que transcurre la vida diaria -y también la longevidad.

El hecho de que la esperanza de vida haya repuntado en los últimos años -tras bajadas asociadas con crisis sanitarias, sociales o económicas- ofrece una pequeña esperanza: que con políticas adecuadas, inversión en servicios públicos, salud preventiva y mejoras sociales, Ceuta podría acercarse más a la media nacional.

Pero ese repunte debe tomarse con cautela: ser “más años” no garantiza ser “mejor vida”. La calidad de esos años depende, en buena medida, de las condiciones que rodean a quienes los viven.

Porque detrás de esos 78, 81 o 83 años hay personas reales, que viven en barrios, calles, casas y quieren más que sobrevivir: quieren envejecer con salud. Porque una vida más larga debería ser una garantía universal. Porque si logramos contar esas historias, podemos llamar la atención sobre la necesidad de políticas reales: sanidad, servicios, vivienda, oportunidades, inclusión social.

Y -sobre todo- porque la esperanza de vida no es un privilegio: es un derecho. Y en Ceuta, ese derecho necesita ser defendido para todas aquellas personas que habitan la ciudad ahora, y las que vendrán. 

Menos años para vivir: Ceuta, una de las regiones con menor esperanza de vida de España