Irónica hasta el punto de ser cruel y retorcida, la historia de este país tenía reservado un puñetazo al mentón. "una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catástrofes y hambrienta", como escribiera el más universal de los poetas valencianos, justo para esta semana .La semana que mas duele a España, la semana en que todos nos hacemos cruces con lo que ocurre en Valencia, tenía que ser, precisamente, la de los difuntos.
Por ello, hoy ha sido en la Iglesia de África, pero no en el Cementerio de Santa Catalina como habitualmente ocurre por inclemencias meteorológicas. Pero daba igual. Las noticias que nos llegan desde ese levante español que a todos nos ha desgarrado esta semana -"Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada"- no solo eran parte de las conversaciones y de los corrillos, sino que prácticamente los monopolizaban.
Tal vez por ello, por la necesidad del ser humano de creer en algo superior que tiene en sus manos las respuestas y el perdön, la Iglesia de África presentaba un más que buen aspecto, teniendo en cuenta que estamos en un puente festivo. Tal vez por la necesidad de hacer del dolor una terapia conjunta, de rezar por los que nos faltan a cada uno de nosotros pero en especial por los que nos faltan a todos desde hace horas.
Al acto acuden el presidente de la Ciudad,Juan Vivas, varios miembros de su Gobierno o el comandante general. El valenciano Marcos Llago, cuya familia no ha resultado perjudicada, pero compungido por lo que ocurre en todo el territorio que le vio nacer. La misa, concelebrada por prácticamente todos los sacerdotes de la diócesis, la encabeza su vicario general, Francisco Fernández Alcedo, que en un corrillo antes del oficio habla de "dosis de realismo para reafirmarnos en la fe". El oficio contó con una actuación musical, a cargo de profesores del Conservatorio, que confirman que la de Laura Riveiro es una voz única.
Y estratégicamente situado junto al altar, una imagen: la del Cristo Resucitado, trasladado desde la Catedral a 'África' por aquello de los trabajos de restauración de la seo ceutí. Una hermosa alegoría, la de la Resurrección, si se quiere, pernsando en Valencia. No estarán todos, no será fácil, no tardará poco. Pero aquello volverá a ser una región pujante, alegre, dinámica. Aunque para ello, tengamos que acordarnos durante muchos años los hombres de aquellos de los que Dios pareció olvidarse hace unos cuantos días.
