Entre la alegría del reencuentro y el peso del recuerdo, Ceuta ha vivido un Martes Santo especialmente intenso. El regreso del Encuentro, tras dos años sin procesionar a causa de la lluvia, se vio marcado por el homenaje al capitán de la Legión Álvaro García Jiménez, que añadió un profundo carácter emotivo a una jornada de lo más especial para la Fervorosa Cofradía y Hermandad de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Sacratísima Virgen de la Esperanza.
El regreso más esperado
A las ocho menos cuarto, con el atardecer de fondo, las puertas del Santuario de Nuestra Señora de África se abrieron para dar paso a uno de los momentos más esperados de la Semana Santa caballa. El Nazareno y la Esperanza volvían a pisar las calles, devolviendo a los ceutíes una estampa que durante dos años quedó suspendida en el silencio de la espera.
El cortejo, arropado por cientos de fieles y hermanos, avanzó en sus primeros pasos con solemnidad en una tarde especialmente calurosa en la que el sol, recibido con alegría por los asistentes, rompía por fin la mala racha de lluvias de los últimos años.
Un homenaje cargado de solemnidad
Uno de los momentos más sobrecogedores de la jornada llegó con el homenaje al capitán de la Legión Álvaro García Jiménez, fallecido en el accidente ferroviario ocurrido en la zona de Adamuz.
Con el piquete de honores formado en su memoria, banda de cornetas y tambores del Tercio Duque de Alba II de la Legión interpretó la canción del legionario y los miembros de la familia castrense recitaron el Espíritu Legionario y el Espíritu de la Muerte en un ambiente de profundo respeto y emoción que sobrecogió a los presentes.
El instante del Encuentro
Pero si hubo un momento que volvió a erizar la piel de los presentes fue, sin duda, el tradicional Encuentro frente al Palacio Autonómico. Allí, ante una plaza abarrotada y lágrimas en los ojos de muchos asistentes, el Nazareno y su Madre se encontraron de nuevo en una escena que trasciende lo visual para convertirse en símbolo de fe, dolor y esperanza.
El canto del “Novio de la Muerte”, interpretado por los legionarios, volvió a resonar con fuerza, sellando uno de los instantes más impactantes de la noche.
Emoción bajo los pasos
La jornada también dejó momentos de enorme carga humana bajo los pasos. Especialmente emotiva fue la charla previa a los costaleros del nuevo capataz de la Esperanza, José Ángel Sotomayor, hijo de Ángel Sotomayor, histórico capataz y figura icónica de la Semana Santa de Ceuta, fallecido en enero de 2024.
Su heredero, que no había podido estrenarse en los dos últimos años debido a la lluvia, no pudo evitar derramar lágrimas de emoción al coger el testigo y verse, por fin, al mando, en un precioso instante de compañerismo.
Junto a él se estrenó también Raúl Fernández como nuevo capataz del Nazareno, cumpliendo un sueño en una noche inolvidable. Ambos protagonizaron otro de los gestos más significativos del día al fundirse en un sentido abrazo durante el Encuentro, compartiendo un momento que quedará grabado en la memoria de la hermandad.
Una hermandad que resurge
La Hermandad del Encuentro afrontaba esta salida con una ilusión renovada. No solo por el regreso tras las suspensiones, sino también por el trabajo acumulado durante este tiempo y los numerosos cambios, que pudo finalmente ver la luz en detalles como los nuevos faldones del paso de palio.
La respuesta de los hermanos y, especialmente, de la cuadrilla de costaleros fue total. El compromiso y la entrega permitieron recuperar el itinerario completo, devolviendo a la ciudad una procesión que prometía desde el principio ser tan larga como cuidada y profundamente sentida.
Acompañamiento y solemnidad
El Nazareno avanzó acompañado por los sones de la banda de cornetas y tambores del Tercio Duque de Alba II de la Legión, mientras que tras la Esperanza sonó la música llegada desde Granada, aportando una nueva atmósfera al discurrir del palio.
Túnicas blancas, capirotes morados y verdes, velas encendidas y silencio respetuoso dibujaron una estampa de recogimiento que acompañó todo el recorrido.
Una noche bajo la luna
Con la caída de la noche, la emoción se vio envuelta por una imagen especialmente evocadora: una espectacular luna llena que asomaba al fondo de la Gran Vía acompañó al Nazareno y a la Esperanza en su entrada en Carrera Oficial, dejando una de las estampas más bellas de este Martes Santo.
Una ciudad volcada
Ceuta respondió. Las calles, plazas y balcones se llenaron para acompañar a una hermandad que no procesionaba desde hacía demasiado tiempo y a la que la ciudad echaba de menos. La recogida, ya entrada la madrugada, pondrá el broche a una estación de penitencia que muchos guardarán en la memoria como la del reencuentro.
Y es que el Martes Santo de 2026 el Encuentro volvió. Y con él, volvió también una parte esencial del alma de la Semana Santa de Ceuta.

