domingo. 27.11.2022
TECNOLOGIA

No fuimos nosotros, fue Facebook

La fecha del 13 de marzo de 2019 será recordada como una jornada en que tres de las principales aplicaciones a nivel mundial, Facebook, Instagram y WhatsApp, dejaron de funcionar o lo hicieron con muchos problemas. Ello motivó una infinidad de problemas en todo el mundo. Desde las compañías se señala que no se trata de un ataque cibernético, sino de lo que se denomina un "DDos", es decir, un flujo masivo de usuario que terminó por colapsar los servidores

Tal vez, cuanto mas sofisticado sea el ser humano, cuanto más interconectado esté y mas tecnología maneje, se de la paradoja de que es más sensible. El mundo vivió la jornada del 13 de marzo y las primeras horas del 14 pendiente de una avería que recorrió los cinco continentes: Facebook, Instagram y WhatsApp no funcionaban. O lo hacían con problemas: aquellas personas que, por ejemplo, tuvieran abierta la primera aplicación a las 17.00 horas de España, podían ver sus publicaciones antiguas, pero no actualizarla. Lo mismo ocurrió con la segunda mientras que la del "icono verde" impidió hasta las 05.00 horas de este 14 de marzo que se pudieran enviar fotografías o audios.

 

¿El motivo?. Dos. Facebook admite fallos en su sistema, aunque no se trata, dice la compañía, de un ciberataque como en otras ocasiones, sino del denominado "DDos". Consiste en que, en un momento determinado, hubo tantos accesos a estas aplicaciones -ligadas entre si desde el punto de vista empresarial- que los servidores no pudieron reaccionar a ellas. En otras palabras: colapso.

 

Si funcionó la red Twitter, principal competidora de Facebook e Instagram y a la que muchas personas acudieron, irónicamente, para buscar  información de lo que pasaba. "No eres tu, es Facebook" llegó a ser TT en la red del "pajarito" blanco, saturada a su vez pero de chistes, información y montajes humorísticos con el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, como principal dardo.

 

Ello impidió, por ejemplo, que Ceuta Televisión pudiera ofrecerles sus contenidos con la rapidez habitual; la que ustedes se merecen y por lo que trabajamos cada día con renovada ilusión. Las más elementales normas de caballerosidad nos llevan a pedirles disculpas, y lo hacemos de corazón, aunque el fallo no haya sido nuestro. Ya lo saben: no fuimos nosotros, fue Facebook

No fuimos nosotros, fue Facebook
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