jueves. 04.06.2026

Un ciudadano ha denunciado públicamente -en este medio- el trato recibido en el Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) del centro de salud de Otero, al que acudió por un fuerte dolor de espalda que, según relata, le impedía prácticamente moverse.

El paciente explica que se levantó de la cama con un dolor intenso y decidió acudir a urgencias al no poder soportarlo. Antes incluso de entrar en consulta, asegura haber escuchado al médico -en estos casos el único que está de guardia- manifestar que el centro estaba abierto en horario ordinario y que "debía acudir a su médico de cabecera". Según el testimonio, la trabajadora del mostrador evitó reiterar esa indicación alegando que el centro ya había tenido problemas y repercusión mediática anteriormente por situaciones similares.

Una vez en consulta, el denunciante afirma que el facultativo le solicitó la tarjeta sanitaria y, tras preguntarle cómo había llegado al centro —a lo que respondió que había acudido andando tras bajarse del coche—, le recriminó que su dolencia no constituía una urgencia. “Me dijo que eso no era una urgencia y que tenía que ir a mi médico de cabecera”, relata.

Pese a insistir en que el dolor era intenso y que durante el fin de semana solo se atienden urgencias, el paciente asegura que el médico se mantuvo firme en su postura. “Me dijo que podía patalear y decir lo que quisiera, pero que si él decía que no era una urgencia, no lo era”, señala.

Finalmente, el paciente fue atendido mediante una inyección, aunque denuncia que el médico abandonó la consulta durante el procedimiento y que fue otro profesional quien le administró el tratamiento. “No estuvo conmigo en consulta, se fue fuera. Me dieron el papel, lo dejaron en una esquina, me pincharon y ya está”, explica.

En el informe médico, según indica el afectado, se refleja que el paciente había acudido andando, se había sentado y levantado, un detalle que considera utilizado para restar gravedad a su situación. El denunciante califica el trato recibido como “sin ganas” y lamenta haber sentido que su atención dependía únicamente de la voluntad del profesional, que no contaba con ella. 

El paciente reclama un trato más humano y recuerda que las urgencias deben valorar el dolor y la situación clínica de cada persona, independientemente de cómo haya llegado al centro sanitario.

“Puedes patalear lo que quieras”: la denuncia de un paciente por el trato recibido en...