La queja ciudadana se centra en lo ocurrido durante el embarque y acceso a las instalaciones interiores del fast ferry de Baleària. Según relatan los pasajeros afectados, al entrar en el barco se encontraron con la necesidad de subir dos plantas de escaleras andando, una situación que generó momentos de tensión, cansancio y desesperación entre los viajeros.
Entre los usuarios había personas con cargas y maletas pesadas, así como personas enfermas y de edad avanzada, que tuvieron que afrontar el ascenso sin ningún tipo de ayuda mecánica, lo que provocó protestas y gritos de queja ante lo que consideran una situación “inaceptable”.
Ausencia de ascensor o escaleras mecánicas
Uno de los principales motivos del descontento es la ausencia de ascensor o escaleras eléctricas para facilitar el acceso a las plantas superiores del barco. Los pasajeros denuncian que esta carencia supone una barrera clara para personas con movilidad reducida, problemas de salud o simplemente para quienes viajan cargados de equipaje.
Los afectados califican la situación como “una vergüenza”, especialmente teniendo en cuenta que pagan un billete para un barco que, según su percepción, está cualificado para personas discapacitadas, mayores o enfermas. La falta de medios adecuados contradice, a su juicio, esa imagen de accesibilidad.
La reacción de la tripulación
Durante el incidente, la actitud de la tripulación fue desigual. Según la queja, algunas azafatas, al escuchar las protestas y ver la situación de resignación de muchos pasajeros, intentaron ayudar en la medida de lo posible, colaborando para facilitar el traslado de equipaje o asistiendo a las personas con mayores dificultades físicas.
Sin embargo, los propios viajeros reconocen que la ayuda fue limitada debido a que eran muchas las personas afectadas, lo que hacía imposible atender adecuadamente a todos los casos, especialmente a quienes se encontraban enfermos o con problemas de movilidad.
Reivindicación de una accesibilidad real
La queja no se limita a un episodio puntual, sino que plantea una reivindicación más amplia: que los barcos que operan la línea entre Ceuta y la península cuenten con medidas de accesibilidad reales y efectivas, acordes a las necesidades de todos los usuarios.
Los pasajeros subrayan que no se trata solo de comodidad, sino de seguridad, dignidad y respeto, especialmente para colectivos vulnerables. Consideran que subir varias plantas de escaleras cargados o en mal estado de salud no debería ser una opción en un servicio de transporte marítimo moderno.
Malestar entre los usuarios
Este episodio ha generado un notable malestar entre los pasajeros, que reclaman soluciones para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse. La queja ciudadana pone el foco en la necesidad de revisar las condiciones de accesibilidad del fast ferry y de garantizar que las personas con discapacidad, mayores o enfermas puedan viajar sin obstáculos.
Por el momento, la reclamación refleja el sentir de quienes vivieron la experiencia y exigen que se adopten medidas correctoras para que el servicio cumpla con las expectativas y necesidades de todos los usuarios que diariamente utilizan esta conexión marítima esencial para Ceuta.
