jueves. 04.06.2026

El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) ha reiterado que cualquier decisión sobre la implantación de nuevos servicios, especialmente una clínica de Radioterapia en Ceuta, se adopta bajo un criterio innegociable: la calidad asistencial y la seguridad del paciente. Antes de valorar el impacto presupuestario o la disponibilidad de recursos, el organismo subraya que el primer análisis debe centrarse en si existe una casuística suficiente que garantice estándares clínicos adecuados.

La calidad asistencial y la seguridad del paciente, ejes de la planificación sanitaria

El INGESA insiste en que toda administración pública sanitaria debe regirse por un principio científico básico: ningún servicio debe implantarse si no puede ofrecerse con las máximas garantías. En el debate público, la atención suele situarse en la inversión económica o en la dotación presupuestaria. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, la primera pregunta que debe formular cualquier gestor sanitario responsable es si el volumen de pacientes permitirá desarrollar la prestación con la pericia técnica, la calidad clínica y la seguridad que merecen los usuarios del sistema sanitario.

Este criterio adquiere especial relevancia en el caso de la Radioterapia, una especialidad altamente compleja, sometida a constantes avances tecnológicos y con una creciente tendencia a la subespecialización y a la personalización de tratamientos.

El binomio volumen–resultado: evidencia científica internacional

La literatura científica internacional ha descrito de manera consistente la relación entre el número de casos atendidos y los resultados en salud, conocida como relación volumen–resultado. Esta asociación fue ampliamente estudiada por Birkmeyer y colaboradores en trabajos publicados en el New England Journal of Medicine en 2002, centrados en cirugía oncológica, y ha sido corroborada posteriormente en distintas áreas de la Oncología y la Radioterapia.

En el ámbito específico de la Radioterapia, revisiones sistemáticas publicadas en 2023 han destacado la importancia del volumen anual de pacientes tratados por centro como factor vinculado a la calidad asistencial y a la seguridad clínica. De igual modo, estudios recientes difundidos en 2024 en el Journal of Clinical Oncology han señalado que, en patologías como el cáncer de páncreas, los resultados pueden verse condicionados por la experiencia acumulada de los equipos que administran técnicas complejas como la radioterapia estereotáctica corporal (SBRT).

Esta evidencia sitúa el debate sobre la posible clínica de Radioterapia en Ceuta en un marco estrictamente técnico y científico, más allá de consideraciones exclusivamente económicas.

Umbral crítico de pacientes: 450-500 casos anuales

Las recomendaciones técnicas establecen que el umbral crítico de funcionamiento viable y seguro en Radioterapia se sitúa en torno a 450-500 pacientes nuevos al año. Aunque esta cifra puede variar según la técnica o el tipo de unidad, refleja la necesidad de mantener un volumen mínimo que permita sostener la excelencia clínica.

En el caso de Ceuta, el número de casos registrados en 2024 asciende a 90 pacientes, una cifra notablemente inferior al umbral recomendado. Este dato constituye un elemento determinante en la planificación sanitaria, ya que sin un volumen suficiente resulta complejo mantener estándares óptimos de práctica clínica, especialmente en técnicas cada vez más sofisticadas.

La evolución de la Medicina hacia modelos de subespecialización implica que los equipos requieren una práctica continuada y un número adecuado de procedimientos para conservar la destreza técnica y la actualización constante en protocolos avanzados.

Equidad y acceso sin comprometer la seguridad

Una vez garantizada la viabilidad desde el punto de vista técnico, entran en juego otros principios esenciales del Sistema Nacional de Salud, como la equidad en el acceso. En territorios con singularidades geográficas como Ceuta y Melilla, el INGESA ha flexibilizado en numerosas ocasiones criterios de eficiencia para garantizar el acceso a pruebas diagnósticas y tecnologías sanitarias.

Actualmente, Ceuta cuenta con menos de 73.000 tarjetas sanitarias, mientras que Melilla dispone de menos de 74.000, cifras que condicionan la planificación de recursos. En determinados casos, la dotación tecnológica se ha situado por encima de lo estrictamente proporcional a la población, precisamente para evitar desigualdades.

No obstante, el organismo recalca que esta flexibilización nunca puede comprometer la seguridad clínica ni la calidad asistencial. Cuando un servicio, como podría ser una clínica de Radioterapia, no puede implantarse localmente con garantías técnicas suficientes, la prioridad es asegurar que los pacientes reciban atención en centros con experiencia acreditada.

En estos supuestos, el INGESA articula mecanismos de derivación, acompañamiento y apoyo, cubriendo además todos los gastos generados por dichas derivaciones, circunstancia que no se produce en el resto del Sistema Nacional de Salud.

Compromiso con la transparencia y el rigor técnico

El mensaje institucional es claro: la planificación sanitaria en Ceuta se rige por criterios de transparencia, responsabilidad y rigor técnico. La implantación de una clínica de Radioterapia no puede abordarse exclusivamente desde la óptica de la proximidad geográfica o la disponibilidad presupuestaria, sino desde la garantía efectiva de que los pacientes recibirán la mejor atención posible.

La calidad asistencial y la seguridad del paciente constituyen, según el INGESA, condiciones indispensables e irrenunciables en cualquier decisión relativa al desarrollo de nuevos recursos sanitarios en la ciudad autónoma.

Radioterapia: INGESA explica los motivos para no implantar una clínica en Ceuta