jueves. 04.06.2026

Sí a todo. El tercer implicado y único mayor de edad en el crimen de Mohamed Ali, E.L.A., confesó este lunes en la primera sesión de la vista judicial celebrada en la Audiencia Provincial y ante jurado popular. Su reconocimiento de los hechos -sin afirmar que hubiera voluntad de matar- aligera notablemente el juicio -ya se ha renunciado a la mayoría de testigos- y saca a la luz cómo se produjo el suceso. Solo queda en disputa la condena que pueda recaer sobre él. 

Su defensa trata de circunscribir su participación a, como mucho, encubrimiento, mientras las dos patas de la acusación -tanto el fiscal como el abogado de la familia del joven- consideran que urdió con los dos menores -condenados por asesinato- el plan con la firme intención de acabar con la vida de Mohamed Ali, por lo que entienden que debe ser condenado en los mismos términos. Las partes hicieron este lunes un primer intento por convencer al jurado popular, sesión que sacó a la luz los detalles de lo ocurrido aquel 13 de enero de 2022.

El relato aceptado de los hechos

E.L.A. que por entonces tenía 30 años, era amigo tanto del fallecido como de los otros dos implicados -menores de edad- la joven S.M.B. y el también adolescente A.A.O. de dieciséis y diecisiete años. Entre Ali y este último existía una disputa, ya que el primero habría extorsionado al segundo con un vídeo en el que se veía a A.A.O. vestido de mujer, maquillándose y bebiendo alcohol.

Ella habría mediado escribiendo por Instagram al posteriormente asesinado para tratar el tema, quedando en que lo recogerían en coche en las proximidades del IES Siete Colinas. Allí aparecieron los tres implicados en el vehículo de E.L.A., el único que por su edad disponía de carnet de conducir y coche y que, además, mantenía una relación sentimental con S.M.B. En el maletero llevaban un bate de béisbol introducido por los dos menores.

Mohamed Ali se mostró reticente a subirse en el coche, no quería ir con A.A.O., con el que mantenía abierta disputa por los vídeos en los que se delataba su homosexualidad. Sin embargo, S.M.B. acabó por convencerlo. Dieron unas vueltas por Ceuta, pararon a comprar bebidas energéticas en una gasolinera y fueron a una edificación abandonada del Monte Tortuga, donde solían acudir a beber y fumar.

S.M.B. y A.A.O. pidieron a E.L.A. que introdujera el bate en la casa en ruinas y cuando se encontraban allí bailando y charlando, el joven golpeó a Mohamed Ali en la cabeza por la espalda, propinándole también patadas y golpes en diversas partes del cuerpo. Finalmente, tras resistirse, el a posteriori asesinado aceptó borrar el vídeo que comprometía a A.A.O. Sin embargo, como lo tenía guardado en una aplicación, era necesario disponer de conexión a internet para su eliminación, por lo que, no habiendo cobertura en el inhóspito lugar en el que se encontraban, decidieron bajar a Benzú en el mismo vehículo. Allí se produjo el borrado del contenido.

Seguidamente, metieron a Ali de nuevo en el coche, en la parte trasera, cerrado entre S.M.B. y A.A.O. y lo subieron de nuevo hacia García Aldave, a un lugar todavía más apartado, la Casa del Agua, donde volvieron a agredirle. Él trató de huir, pero E.L.A. le cerró el paso con el coche, decidiendo Ali tirarse por un terraplén, quedando seriamente dañado en el suelo, como fruto de la agresión previa y de la nueva caída. Entonces S.M.B. y A.A.O. le remataron con el bate, acabando con su vida.

Dejaron allí el cadáver y se llevaron su móvil y auriculares. Limpiaron el bate y el coche con lejía y destruyeron el terminal y los cascos de Mohamed Ali, quemándolos y arrojándolos al mar en la playa de la Potabilizadora. Durante un año y un mes nada se supo de lo ocurrido con el joven hasta la confesión de S.M.B. Luego sería E.L.A. quien llevaría a los agentes al lugar donde habían dejado abandonados los restos mortales.

De asesino a como mucho encubridor, las diferentes interpretaciones de las partes

Tanto fiscal como abogado de la acusación consideran que E.L.A. no fue un mero cómplice, sino un colaborador necesario al mismo nivel que los otros dos menores y así lo expusieron este lunes ante la atenta mirada de los once miembros del jurado popular. Vistas la investigación y las pruebas, entienden que los tres se pusieron de acuerdo para matar a Mohamed Ali y que si no fuera por que fue trasladado en el coche del ahora juzgado, que conocía la presencia del bate, por su pasividad en todo momento o porque le cerró el paso con el vehículo cuando trató de huir, el resultado final no hubiera sido posible.

Además, a juicio de las acusaciones participó activamente en la destrucción de pruebas y, como el resto, tuvo permanentemente el móvil apagado aquel 13 de enero de 2022 para evitar el geoposicionamiento. Cuestiones -todas las relatadas anteriormente- que dejan a las claras para el abogado de la familia y para el representante del Ministerio Fiscal que el agravante de alevosía que convierte el homicidio en asesinato concurrió en la participación de E.L.A.

Todo lo contrario de lo que piensa la defensa. Esta entiende que su cliente es una persona con las facultades mentales menguadas, afectado por un retraso mental leve y con una discapacidad declarada superior al 40% que, si bien no le impide discernir el bien del mal, sí le convierten en una persona "influenciable".

Partiendo de esta premisa, el letrado que le representa vino a defender que fue engañado por los menores, que eran sus amigos más cercanos a pesar de la diferencia de edad y que como mucho pudo haber ayudado a encubrir el crimen al sentirse amenazado precisamente por lo que S.M.B. y A.O.O. le habían hecho a Mohamed Ali. "Estaba con las personas equivocadas y en el lugar equivocado", afirmó el abogado.

Confesión y juicio acelerado

Su cliente respondió seguidamente a las preguntas del fiscal, diciendo que sí a todo. De esta forma reconoció que recogieron a Mohamed Ali, que llevaba en el maletero un bate de los dos menores, que habían acordado darle un escarmiento para que borrara los vídeos, que lo llevaron al Monte Tortuga, lo bajaron a Benzú y tras borrar los vídeos lo subieron a García Aldave. También que le bloqueó el paso con el coche cuando trató de huir y que este saltó por un terraplén, para después, cuando estaba en el suelo, ver como lo golpeaban hasta la muerte.

Terminada su intervención en la sala, fiscal y abogado de la familia decidieron renunciar a la mayoría de la prueba que se iba a practicar durante la vista. Únicamente testificará el agente instructor del atestado y luego quedarán únicamente los informes de las partes antes de que el jurado delibere.

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