Seis años han pasado desde que Vanesa Martín, una madre ceutí de 38 años, desapareciera sin dejar rastro tras salir a comprar leche para su hijo pequeño. Su familia denunció su desaparición el 6 de febrero de 2019, y días después, el 13 de ese mes, su cuerpo fue hallado sin vida en un búnker frente a Juan XXIII. A pesar de los esfuerzos policiales y la movilización ciudadana, el caso sigue sin resolverse.
Aunque no fue hasta el 26 de febrero cuando el análisis de ADN realizado confirmó lo peor: el cuerpo quemado encontrado pertenecía a Vanesa. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de Santa Catalina aquel 27 de febrero, pero su memoria sigue viva en la comunidad.
Su desaparición conmocionó a Ceuta, generando una ola de solidaridad y protesta que llevó a cientos de personas a salir a las calles el 22 de 2019 exigiendo justicia.
Las autoridades declararon la investigación como una prioridad y asignaron a varios agentes para esclarecer los hechos. Desde entonces, se han llevado a cabo cientos de interrogatorios y múltiples indagaciones, pero sin resultados concluyentes. El fallecimiento de testigos clave y el paso del tiempo han complicado la búsqueda de respuestas, enfriando un caso que, a pesar de los esfuerzos, no ha encontrado culpables.
La rotación de agentes en el Cuerpo Nacional de Policía también ha sido un factor influyente. La UDEF Personas, unidad encargada del caso, ha experimentado cambios en su dirección, pero el nuevo responsable ha asegurado que el caso sigue abierto, que están trabajando sin olvidarlo y que se mantiene el compromiso de esclarecer lo ocurrido. Próximamente, se reunirá con la familia para reiterar que la investigación no se ha abandonado y explicarles las gestiones que siguen realizando.
El tiempo avanza, pero el recuerdo de Vanesa sigue intacto en el corazón de los ceutíes, que aún esperan justicia.
