La Semana Santa de Ceuta de 2025 se despide es Domingo de Resurrección. Si bien el fervor popular volvió a desbordar las calles con miles de personas participando activamente en los desfiles procesionales, algunos contratiempos, como la escasez de costaleros y las inclemencias meteorológicas, han puesto una sombra sobre algunos aspectos de nuestra Semana Santa.
El Domingo de Ramos comenzó con una estampa de gran acogida. La Venerable Hermandad del Santísimo Sacramento, conocida popularmente como La Pollinica, abrió el ciclo con una de las primeras grandes concentraciones de fieles. Desde primeras horas de la tarde, su recorrido estuvo acompañado por un público entregado que marcó el tono de lo que sería una Semana Santa muy participativa.
Uno de los momentos más multitudinarios se vivió con la estación de penitencia de la Hermandad del Medinaceli. La Gran Vía y la Carrera Oficial se vieron desbordadas por miles de personas que quisieron arropar a una de las cofradías más antiguas y queridas de la ciudad. La coordinación de los costaleros, la solemnidad de la música y un cielo que se abrió a última hora permitieron una procesión que muchos han calificado de "impecable".
Pese a la notable presencia de público, algunas hermandades se enfrentaron a dificultades logísticas. La falta de costaleros y penitentes en ciertos cortejos obligó a acortar recorridos y a hacer llamamientos de última hora para completar el acompañamiento de las imágenes. La Cofradía de las Penas, sin embargo, logró una emotiva vuelta a la Carrera Oficial con una fuerte implicación de la juventud y una respuesta musical especialmente rica, que reforzó el brillo de su paso.
El Viernes Santo trajo consigo uno de los momentos más íntimos y conmovedores del ciclo, con el Santo Entierro cerrando la jornada entre un recogimiento generalizado. Ceuta Televisión lo describió como un acto de "profundo significado" para los fieles, que abarrotaron el centro para despedir a Cristo yacente en un silencio cargado de emoción.
No todo fue júbilo. El gran borrón volvió a ser El Encuentro, cuya procesión fue suspendida por segundo año consecutivo debido al fuerte viento y la lluvia. La decisión, tomada apenas una hora antes de la salida, dejó una profunda tristeza entre los cofrades y vecinos.
Con el incienso aun flotando en el aire y la cera fundida sobre el empedrado, Ceuta cierra una Semana Santa que ha brillado por su entrega, pero que también ha dejado claros los retos que urgen encarar para que la tradición no solo se conserve, sino que crezca.
