Un siglo de historia, devoción y sacrificio comenzó a narrarse este sábado en el salón de actos del Centro del Mayor, donde la Hermandad de la Flagelación dio inicio al programa conmemorativo de su centenario. Con una mezcla de emoción y orgullo, una mesa redonda integrada por antiguos hermanos mayores y miembros de la Junta de Gobierno ofreció un recorrido por la historia de la hermandad, que nació como una sección del Santo Entierro en 1924 y que, tras su refundación en 1967, se ha consolidado como una de las cofradías más emblemáticas de Ceuta.
Moderada por Arturo Fuentes y Francisco California, la mesa contó con la participación de Francisco Moreno Lechuga, Miguel Ángel López Pérez, María Rosa Teodoro y otros miembros históricos de la hermandad. Los ponentes compartieron sus vivencias en un diálogo salpicado de recuerdos, anécdotas y emociones contenidas. “Para nosotros es un honor estar aquí hoy, recordando no solo a quienes han trabajado incansablemente por esta cofradía, sino también a aquellos que ya no están con nosotros, pero dejaron una huella imborrable”, afirmó visiblemente emocionado Miguel Ángel López.
Durante el acto, se proyectaron vídeos y fotografías que abarcan los 100 años de historia de la Hermandad, desde su origen como sección del Santo Entierro hasta su crecimiento y consolidación en la actualidad. Estas imágenes no solo ilustraron el pasado, sino que también reflejaron la evolución de la Semana Santa ceutí, con avances significativos en seriedad, organización y participación.
“Un salto cualitativo”
Los participantes coincidieron en que uno de los hitos más importantes fue la compra de la Casa de Hermandad en la calle Teniente Pacheco. “Ese cambio marcó un antes y un después. Pasamos de salir de la catedral a tener un espacio propio, lo que permitió que la cofradía creciera exponencialmente”, recordó Francisco Moreno Lechuga.
Otro de los aspectos destacados fue el aumento en el número de costaleros y nazarenos, así como la mejora en la calidad de los acompañamientos musicales y las insignias procesionales. “Antes salíamos 15 o 20 nazarenos; hoy superamos los 600 hermanos, con cuadrillas completas de costaleros y una solemnidad que antes era impensable”, añadió.
El peso de la responsabilidad
Para el actual hermano mayor, este centenario representa un desafío lleno de orgullo y responsabilidad. “Estamos trabajando para que todo salga perfecto. Es una ocasión única, y los hermanos están muy ilusionados. Este primer acto es solo el comienzo de un año lleno de actividades que culminará en septiembre de 2025 con la salida extraordinaria de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación”, explicó.
El centenario no celebra únicamente la Hermandad como institución, sino también el misterio de la Flagelación, que se incorporó a la Semana Santa ceutí como parte del Santo Entierro y que, con el paso de las décadas, ha ganado un lugar destacado en el corazón de los ceutíes.
La Hermandad mira al futuro con esperanza, recordando a quienes la hicieron grande y trabajando para mantener viva una tradición que, lejos de desaparecer, sigue creciendo con cada paso que marca el compás de la fe en las calles de Ceuta.
