jueves. 04.06.2026

Los especialistas advierten: cuidar la vista en verano es clave para prevenir irritaciones, infecciones y daños a largo plazo.

Con la llegada del verano y el aumento de las actividades al aire libre, los ojos se enfrentan a múltiples agresiones: los rayos ultravioleta, el cloro de las piscinas, la sal del mar o el viento seco pueden causar desde simples molestias hasta afecciones graves como queratitis o conjuntivitis. Proteger la salud ocular durante el verano es tan importante como cuidar la piel, y hacerlo correctamente puede evitar complicaciones innecesarias.

La amenaza invisible: los rayos ultravioleta

La exposición al sol sin protección ocular adecuada puede provocar daños en la superficie del ojo y en estructuras más profundas como la córnea y el cristalino. Los expertos advierten que una sobreexposición a los rayos UV puede aumentar el riesgo de cataratas y degeneración macular con el paso del tiempo.

Para evitarlo, el uso de gafas de sol con filtro homologado UV400 es fundamental. No basta con que sean oscuras o estéticamente atractivas: deben bloquear el 100 % de los rayos UVA y UVB. Las gafas sin protección adecuada pueden incluso ser más peligrosas, ya que dilatan la pupila y permiten la entrada de más radiación nociva.

Cuidado con el cloro, la sal y la arena

Las piscinas representan un riesgo específico para la salud ocular por su alto contenido en cloro y otros productos químicos que, si entran en contacto con el ojo, pueden alterar la película lagrimal y causar irritación o sequedad. En algunos casos, también pueden facilitar infecciones como la conjuntivitis irritativa o bacteriana.

En las playas, el riesgo proviene de la sal del mar, la arena que puede introducirse en los ojos, o incluso de las cremas solares que accidentalmente entran en contacto con la superficie ocular. Por eso, los oftalmólogos recomiendan:

  • Evitar abrir los ojos bajo el agua sin protección.
  • Usar gafas de natación homologadas si se va a bucear o nadar.
  • Enjuagar los ojos con suero fisiológico si hay irritación o presencia de partículas.
  • Evitar tocarse los ojos con las manos sucias o con restos de crema solar.

Hidratación ocular: clave contra la sequedad

Durante el verano, el aumento de las temperaturas y el aire acondicionado provocan un ambiente más seco, lo que favorece la evaporación de la lágrima natural y puede dar lugar al llamado síndrome de ojo seco.

Entre los síntomas más comunes se encuentran el escozor, la sensación de arenilla, enrojecimiento o visión borrosa transitoria. Para combatirlo, se recomienda:

  • Utilizar lágrimas artificiales sin conservantes varias veces al día.
  • Evitar la exposición prolongada al aire acondicionado directo.
  • Parpadear con frecuencia, sobre todo si se usan dispositivos electrónicos.
  • Usar humidificadores en interiores, si es necesario.

Gafas de sol: un complemento de salud, no solo de moda

Elegir bien unas gafas de sol es mucho más que una cuestión estética. Los especialistas insisten en adquirirlas en ópticas o establecimientos autorizados, y nunca en mercadillos o tiendas sin certificación, ya que unas lentes de mala calidad pueden provocar distorsiones visuales y no proteger frente a los rayos dañinos.

Además, para los más pequeños, la protección ocular es aún más importante. Sus ojos son más sensibles a la radiación UV y muchas veces pasan más tiempo expuestos al sol sin conciencia del daño que puede causar. Las gafas de sol infantiles deben cumplir los mismos criterios de protección que las de adultos.

Niños y salud ocular: especial atención

El verano es una época de mayor riesgo para los niños en términos de salud ocular. No solo por la radiación solar, sino también por el contacto frecuente con el agua, la arena y superficies que pueden estar contaminadas.

Por eso, es esencial:

  • Enseñarles a no frotarse los ojos con las manos.
  • Supervisar el uso de gafas de natación y de sol adecuadas.
  • Limpiar sus ojos con suero si presentan enrojecimiento o molestias.
  • Acudir al pediatra o al oftalmólogo si aparecen síntomas como secreción, fotofobia o dolor persistente.

Consejos finales para una vista sana en verano

  • Usa gafas de sol con protección UV certificada.
  • Evita nadar sin protección ocular.
  • Hidrata tus ojos con lágrimas artificiales si sientes sequedad.
  • Mantén una correcta higiene ocular, especialmente en playas y piscinas.
  • Consulta al especialista ante cualquier molestia persistente.

Cuidar de tus ojos en verano es una inversión en bienestar y salud a largo plazo. Una visión clara y protegida también forma parte del disfrute estival. No descuides lo que miras... ni con qué lo miras.

Sol, cloro y arena: cómo proteger tu salud ocular en verano