Las taquillas digitales y los bolígrafos 3D han sido los regalos estrella de la campaña de Reyes Magos. Según comerciantes locales, las taquillas, que funcionan como huchas electrónicas con sistemas de seguridad avanzados, se agotaron rápidamente y continúan siendo solicitadas. “Mandamos a traer más, pero ya no queda ninguna. Es el juguete más deseado este año”, explican desde una tienda especializada.
Otra de las grandes sorpresas ha sido la alta demanda de los bolígrafos 3D, que permiten a los niños dar rienda suelta a su creatividad creando figuras en tres dimensiones. Estos artículos, junto a juguetes clásicos como los coches radiocontrolados, robots y productos relacionados con películas populares, han liderado las ventas, aunque la línea de muñecas bebés tipo Reborn también mantuvo su habitual popularidad.
Entre las novedades de este año, los cojines 3D con forma de personajes como Stitch o Hello Kitty han captado la atención de Sus Majestades de Oriente, quienes se los han llevado en gran número para regalar. Estos productos multifuncionales se pueden utilizar tanto para jugar como para descansar, convirtiéndose en una de las innovaciones más buscadas.
En cuanto a los hábitos de consumo, los vendedores han notado un cambio significativo. A diferencia de otros años, en los que las familias apartaban los juguetes con meses de antelación, este año las compras se han concentrado en los últimos días. “Ya no se hace el pago a plazos. La gente prefiere venir, comprar lo que necesita y llevárselo directamente”, aseguran.
Aunque las ventas generales han sido buenas, han visto una ligera caída este año. También, algunos productos tradicionales, como los Funkos y los relacionados con franquicias de Disney han bajado en su demanda, reflejando un cambio en las preferencias de los consumidores.
Con los Reyes a punto de llegar, los comerciantes esperan un último repunte en las compras, especialmente de artículos deportivos y novedades que todavía quedan por sacar al mercado. Sin embargo, muchos coinciden en que la campaña, aunque positiva, ha sido “más rara” que en años anteriores, adaptándose a nuevas tendencias y necesidades de las familias ceutíes.
