El Tribunal de Cuentas ha hecho público un informe en el que señala importantes carencias en la compra y gestión de medicamentos en los hospitales del INGESA de Ceuta y Melilla durante 2022 y 2023. Falta de planificación, compras fuera de la normativa y diferencias de precios de hasta el 50% entre adquisiciones son algunas de las advertencias recogidas. El INGESA defiende su colaboración con la fiscalización y recuerda que sus centros son los más auditados del Sistema Nacional de Salud.
Un informe contundente sobre la gestión farmacéutica
El Tribunal de Cuentas ha aprobado el informe de fiscalización de los gastos farmacéuticos hospitalarios del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Ceuta y Melilla, correspondiente a los años 2022 y 2023. El documento analiza los procedimientos de compra y administración de medicamentos en los centros hospitalarios de ambas ciudades autónomas, y apunta a deficiencias que apenas han mejorado desde la última auditoría realizada sobre el ejercicio de 2016.
Compras sin planificación y al margen de la normativa
El informe destaca la ausencia de una planificación adecuada de los aprovisionamientos, lo que ha originado adquisiciones directas realizadas al margen de los principios de contratación pública. Según el Tribunal, estas compras irregulares han provocado diferencias de precios superiores al 50% en algunos fármacos, tanto entre adquisiciones realizadas en distintos momentos como entre los hospitales de Ceuta y Melilla.
El análisis evidencia un uso mayoritario de compras directas, con un valor medio de gasto en el periodo fiscalizado del 91% en el Hospital Comarcal de Melilla y del 49 % del total de provisiones de la farmacia hospitalaria del Hospital Universitario de Ceuta. Esta práctica, que debe eliminarse, vulnera los principios de publicidad y transparencia previstos en la Ley de Contratos del Sector Público.
Estas prácticas también han generado demoras en la conformidad y pago de los suministros, comprometiendo la eficiencia del gasto farmacéutico y dificultando el control de los recursos empleados.
Obsolescencia tecnológica y falta de trazabilidad
Otro de los puntos críticos señalados por el Tribunal de Cuentas es la obsolescencia de los sistemas informáticos y la falta de interoperabilidad entre aplicaciones de gestión, lo que complica la creación de expedientes electrónicos y trazabilidad de las compras. Estas carencias repercuten en la conciliación contable y en la revisión del gasto por parte de los órganos de control. El informe recuerda que estas deficiencias afectan también a los medicamentos sujetos a condiciones especiales de financiación, dificultando conocer posibles retornos procedentes de acuerdos de precio-volumen.
Uso racional del medicamento: mejoras pendientes
El documento subraya, además, la necesidad de reforzar las medidas legalmente previstas para el uso racional del medicamento. Entre ellas, mejorar el funcionamiento de las comisiones de calidad, fomentar la utilización de biosimilares y redosificación y unificar criterios para el uso de fármacos fuera de indicación.
La respuesta del INGESA: colaboración y contexto nacional
En una valoración posterior, el INGESA ha subrayado que sus hospitales son los únicos del Sistema Nacional de Salud sometidos simultáneamente a la fiscalización del Tribunal de Cuentas y a la fiscalización previa de la Intervención General de la Seguridad Social.
El organismo sanitario también pone en contexto las cifras: pese a que el Tribunal destaca un alto volumen de expedientes sin procedimiento, el INGESA recuerda que estos se redujeron un 7,20% entre 2022 y 2023, pasando del 96,52% al 89,57%, una tendencia que continúa actualmente.
Un problema común en hospitales del país
El INGESA añade que la necesidad urgente de aprovisionamiento farmacéutico hace “materialmente difícil” ajustar los procesos a los plazos de la normativa contractual. Señala, además, que informes recientes del Tribunal de Cuentas sobre hospitales de Cantabria, Extremadura, Murcia y La Rioja reflejan porcentajes de compras directas muy superiores a Ceuta y Melilla, en algunos casos por encima del 90% del gasto farmacéutico.
En esos centros, según recuerda el informe, se detectaron igualmente carencias de trazabilidad, acumulación de contratos menores y diferencias de precios de hasta el 97% por un mismo medicamento.
Un reto clave para Ceuta: eficiencia, control y modernización
Para Ceuta, las conclusiones del Tribunal de Cuentas vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de modernizar los sistemas de gestión, reforzar la trazabilidad de las compras y garantizar que el gasto sanitario —especialmente el farmacéutico— se ejecute con criterios de eficiencia y transparencia.
El INGESA, por su parte, afirma que seguirá colaborando plenamente con los órganos fiscalizadores para mejorar los procedimientos y asegurar una gestión más eficiente en beneficio de los pacientes de la ciudad.




