La comunidad universitaria del Campus de Ceuta de la Universidad de Granada ha secundado este miércoles el parón convocado en todos los campus de la institución “por la paz” y contra el genocidio del pueblo palestino. Profesores, personal laboral y estudiantes se han concentrado en en el patio del Campus para expresar su firme condena ante “la masacre en Gaza, la ocupación de Cisjordania y la impunidad de los crímenes de guerra cometidos”.
Durante la lectura del manifiesto, representantes sindicales y miembros del comité de empresa -Elvira Curiel, de CCOO, y Ade Álvarez, de UGT- subrayaron que la convocatoria “no es un gesto simbólico, sino un acto de conciencia y de responsabilidad” frente a “la devastación total que vive Gaza desde hace dos años de bombardeos continuos”.
“El 92 por ciento de las viviendas están destruidas o dañadas, el 94 por ciento de los hospitales han sido atacados y más de 2.300 centros educativos, incluidas universidades, han sido arrasados”, han denunciado. Además, han citado datos de la ONU que apuntan a más de 67.000 personas asesinadas desde octubre de 2023, entre ellas 20.000 niños y niñas, y más de 169.000 heridos.
"Exigimos el fin de esta barbarie"
“Exigimos el fin inmediato de esta barbarie y el fin de la impunidad que otorgan gobiernos y empresas cómplices. El alto al fuego debe respetarse y mantenerse, y debe garantizarse la entrada inmediata de ayuda humanitaria”, han señalado Curiel y Álvarez en su intervención.
El manifiesto incluye, además, una serie de demandas concretas:
- El reconocimiento oficial del Estado palestino, conforme a las resoluciones de la ONU.
- La suspensión de relaciones institucionales y académicas con Israel.
- La prohibición efectiva del comercio de armas.
- El apoyo a las investigaciones internacionales en la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia.
- Y la revisión del acuerdo de asociación entre la Unión Europea e Israel.
La comunidad universitaria de Ceuta también se sumó al llamamiento para que las administraciones locales, autonómicas y estatales elaboren planes urgentes de cooperación con Palestina.
"La educación es resistencia"
El profesor Antonio González, coordinador del Grado en Educación Social, dio lectura a un testimonio enviado desde la Universidad de Al-Aqsa, en Gaza, por el académico Ahmed Kaljunina, quien relata cómo, pese al hambre y la destrucción, la comunidad universitaria palestina sigue impartiendo clases, realizando exámenes y defendiendo el valor de la educación como forma de resistencia.
“Escribo mientras me muero de hambre. Sigo enseñando porque detenerme sería desaparecer”, compartía el profesor en una carta leída durante la concentración. “En Gaza la educación continúa entre las ruinas. Pensar, enseñar y crear conocimiento en estas condiciones es un acto de resistencia frente al intento de borrar a todo un pueblo”.
González ha destacado la “lección de dignidad y compromiso” que ofrecen los docentes y estudiantes palestinos, y ha recordado que “en Gaza la educación se ha convertido en una de las pocas armas para luchar contra la deshumanización”.
"No hay paz sin justicia"
La profesora Violeta Piña, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, ha cerrado el acto señalando que el reciente anuncio de un acuerdo de alto el fuego “no puede entenderse como una verdadera paz, sino como una tregua bajo la fuerza de un gobierno que viola sistemáticamente el derecho internacional”.
“Cuando un Estado bloquea la entrada de ayuda humanitaria, bombardea hospitales y mata a periodistas, no puede hablarse de paz. La impunidad de Israel, avalada por Estados Unidos y la Unión Europea, legaliza la ocupación y normaliza el apartheid”, ha afirmado. “Pedimos la ruptura de las relaciones institucionales con Israel también en el ámbito educativo, porque no puede haber cooperación con quien bombardea universidades y asesina estudiantes”.
La concentración ha concluido con un fuerte aplauso, como apoyo y reconocimiento a la lucha del pueblo palestino, y un llamamiento a toda la comunidad universitaria “a mantenerse alerta, vigilante y activa ante cualquier intento de frustrar un proceso de paz que debe ser justo y permanente”.
“La injusticia nos tendrá siempre enfrente. Por una paz justa y duradera. Por el fin del genocidio”, ha sentenciado el manifiesto.
