Vecinos de Nicaragua reiteran denuncias ante inseguridad vial y falta de respuesta policial
Vecinos de Plaza Nicaragua denuncian ruidos constantes, motos sin control y maniobras peligrosas en la circulación, todo ello sin respuesta policial pese a las reiteradas llamadas al 112.
Los residentes de la zona de Plaza Nicaragua aseguran estar al límite. Denuncian que, a diario, deben soportar gritos, motos circulando sin control y una constante sensación de inseguridad, sin que las autoridades actúen para poner fin a la situación.
Uno de los vecinos relata que la situación le impide descansar: «Es lamentable que haya gente, en mi caso yo mismo, que tenga que ir a trabajar diariamente prácticamente sin dormir. Llamas al 112 pidiendo presencia policial y por aquí ni aparecen. Les trae sin cuidado la situación a todos en general».
Las quejas también apuntan a la circulación. Con las obras en la zona de Hadú, el desvío oficial de vehículos debería realizarse por la entrada de La Lili, pero los residentes aseguran que muchos conductores ignoran la señalización y circulan en sentido contrario. «Es cuestión de nada que haya un accidente sí o sí. Pero da igual, tampoco pasa nada»,lamenta otro vecino.
Los denunciantes consideran que la falta de control y la ausencia de presencia policial en el barrio ponen en riesgo tanto la seguridad como la convivencia. «Qué vergüenza de seguridad tenemos en esta ciudad y qué abandonados estamos dependiendo de la zona donde vivas», concluyen.
Otras denuncias vecinales
Además de los problemas de ruido, peleas y tráfico, los vecinos de Plaza Nicaragua señalan que la plaza sufre un deterioro progresivo que afecta a la vida diaria del barrio. Denuncian la acumulación constante de basura, botellas y restos de comida que permanecen durante varios días sin ser retirados, así como pintadas y destrozos en el mobiliario urbano, desde bancos y bolardos hasta fuentes y sistemas de riego. Muchas farolas permanecen apagadas, dejando amplias zonas del espacio a oscuras y aumentando la sensación de inseguridad.
Los residentes también alertan sobre el consumo de alcohol y drogas en la vía pública, especialmente a altas horas de la noche, y la circulación peligrosa de motos y patinetes por zonas peatonales, que pone en riesgo a niños, mayores y vecinos que transitan la plaza. Todo esto, unido a la falta de vigilancia y respuesta por parte de las autoridades, genera una sensación de abandono y desprotección, haciendo que lo que en un principio debía ser un lugar de encuentro y convivencia se haya convertido en un foco de conflicto y malestar para quienes viven en sus alrededores.