El pasado sábado, durante la XII Marcha por la Dignidad, este medio pudo conocer la historia de Adam Kanembo. El joven, originario de Chad, se sentó a compartir su historia con nosotros. Su rostro reflejaba la seriedad de quien ha pasado por situaciones extremas, pero también el coraje de alguien que no ha dejado de luchar por sus sueños.
Actualmente Adam tiene 27 años. En 2017, con solo 20 años, emprendió “un largo y peligroso viaje” que lo llevó hasta Ceuta. Desde Madrid, donde trabaja y estudia, decidió regresar a la ciudad autónoma para participar en la Marcha por la Dignidad, un acto que conmemora y reivindica los derechos de las personas migrantes. "Entré a Ceuta el 23 de febrero de 2017. Estuve en el CETI durante ocho meses, una experiencia muy difícil. Es un lugar donde tienes libertad para entrar y salir, pero se siente como una cárcel", recuerda Adam. Durante su estancia en el centro, aprovechó el tiempo para aprender español y comenzar su proceso de integración en la sociedad española.
Adam califica su viaje hasta la frontera española como “largo y lleno de obstáculos”. "Mi primo y yo nos organizamos para salir, pero no sabíamos exactamente qué ruta tomar. Primero pensamos en pasar por Libia, pero se complicó, así que decidimos ir por Níger, luego Argelia y Marruecos hasta llegar aquí. En Marruecos pasé más de un año viviendo en el bosque, intentando cruzar", cuenta. El día que logró entrar a España sintió alivio, y cuándo se fue a Madrid aún más, pero la lucha no había terminado. "Al llegar a Madrid me encontré sin recursos y pasé tres meses en la estación hasta que una amiga me acogió en su casa", relata. Desde entonces, Adam ha ido construyendo un nuevo camino. Actualmente trabaja como electricista y estudia un grado medio de informática de redes. "Este es mi segundo año, a ver si lo saco y sigo estudiando", afirma con determinación.
Sin embargo, a pesar de haber logrado establecerse en España, Adam ve con preocupación la situación migratoria actual. "Desde que llegué, en 2017, la situación no ha mejorado. Seguimos luchando, pero la situación sigue empeorando. Queremos igualdad de derechos, que se reconozca nuestra dignidad y que se respeten los tratados internacionales sobre migración", enfatiza.
Cuando se le pregunta qué mensaje daría a quienes están en la misma situación en la que él estuvo hace años, su respuesta es clara: "No quiero que nadie pase por lo que pasé yo. Es un camino muy duro, un sacrificio inmenso. Sales sin saber si vas a vivir o morir. Ojalá algún día podamos viajar en avión, con un pasaporte y un visado, como cualquier otra persona, sin tener que arriesgar la vida".
Hoy, Adam sigue luchando no solo por su futuro, sino también por el de quienes aún están en camino. Su regreso a Ceuta para participar en la Marcha por la Dignidad es una muestra de su compromiso con “la memoria de aquellos que no lograron completar el viaje”.
